El Comercio

Jurásico con denominación de origen

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El equipo de investigación, a la izquierda, y los representantes políticos, a la derecha, posaron ayer junto a algunos ejemplares. / A. INGUANZO

  • Se trata de distintos tipos de almejas de agua dulce desconocidos hasta ahora que aportan información sobre el hábitat de la época

  • El Muja bautiza con nombres dedicados a Asturias varias especies nuevas de moluscos

El Museo del Jurásico de Asturias (Muja) vuelve a estar de enhorabuena. En el marco de su inagotable labor de investigación, ayer se presentaba el hallazgo de un tipo de moluscos que van a aportar mucha información sobre el jurásico asturiano. Se trata de nuevas especies y géneros de bivalvos, únicos en este momento a nivel mundial, cuyos nombres han sido dedicados a Asturias y a varias de sus localidades. Este registro continental, en general, es muy escaso en el Mesozoico en España y además supone la primera cita del Jurásico español en cuanto a estas almejas de agua dulce. Se trata de ejemplares que aportan información sobre el espacio en el que habitaron los dinosaurios en la tierra y arrojan datos sobre cómo vivían todos los organismos que coexistían entonces.

Ayer se podían observar in situ algunas piezas, ver su tamaño y diferenciar la llamativa ornamentación de las mismas. Pero sobre todo el hallazgo destaca la deferencia que han tenido los investigadores para denominar los géneros y las especies con nombres alusivos a la zona en la que han sido hallados. Así, el género Mujanaia está dedicado al Museo del Jurásico de Asturias (Muja), por su difusión de la Geología y la Paleontología, y su especie tipo es Mujanaia abeuensis, en referencia a la localidad de Abéu (Ribadesella). El género Asturianaia tiene un nombre inspirado en el Principado y a él pertenecen dos especies, la tipo que es Asturianaia colunguensis, en referencia a Colunga, y la lastrensis, en homenaje a Lastres.

Las almejas de agua dulce son animales acuáticos que viven en los fondos de los ríos, entierran su parte posterior y la anterior la dejan expuesta en el agua para poder alimentarse y respirar. Viven en colonias, son gregarios, y son grandes filtradores que limpian las aguas donde viven. El registro fósil asturiano demuestra que estos organismos vivían de igual manera en el pasado. Su distribución geográfica está unida a las trayectorias que los peces describían tanto en el pasado como en la actualidad, ya que se puede asumir que su movimiento ya era igual que el que desarrolla actualmente, cuando las larvas de los bivalvos se alojan en las branquias de los peces y se despegan cuando llegan a una edad juvenil, para sobrevivir allá donde se les haya trasladado.

Los yacimientos en los que se han encontrado estas piezas fósiles se encuentran en los acantilados de Abéu (Ribadesella), Huerres (Colunga), La Griega (Colunga) y El Talameru (Cabo de Lastres). En este último lugar es donde mayor y mejor información se ha podido rescatar y donde además se prevé que continúen los estudios de los bivalvos, para profundizar en su conocimiento, ya que se ha comprobado que son muchos los datos por analizar en su interior. Allí en El Talameru se han encontrado también huellas de dinosaurios saurópodos, en las que se habían pisado estas almejas de agua dulce aunque, lejos de romperlas, únicamente se desplazaron a consecuencia de la poca firmeza del suelo, de carácter fangoso.

Aguas termales

Y es en el estudio de las conchas en el que entra también en juego la parte geoquímica de la investigación ya que, para ahondar en los detalles que permitirán reconstruir el hábitat jurásico, es necesario atender a los tipos de conservación de los bivalvos.

En la presentación se explicaba que se han analizado los restos que han quedado de las cochas y su recubrimiento, que en conjunto se denominan microbialitas, y se utilizaron los elementos químicos que se encuentran en muy pequeña cantidad en su interior para intentar averiguar cuáles eran los ambientes donde vivieron estos seres vivos. El alto contenido en azufre hallado ha sido determinante para observar que, hace 152 millones de años, este mineral abundaba en arroyos y charcas. Se ha podido determinar, por tanto, que había fuentes termales que proporcionaban un agua cargada de azufre y es este el que se ha conservado hasta nuestros días dentro de las microbialitas y de las propias conchas de los bivalvos.

Se concretan, por tanto, hipótesis previas de que ciertas fallas transportaban agua caliente desde zonas profundas y surgía en forma de fuentes termales. Lo que facilita la posibilidad de conservar los cauces de dichas fuentes termales, como el que se puede ver en la playa de La Griega, totalmente diferenciable y que puede observarse en tres dimensiones. Serían además éstos manantiales termales que, según se podrá profundizar a partir de este descubrimiento, estarían asociados a fracturas de la tierra.

Fuente de difusión

Para el Muja este hallazgo supondrá una gran difusión pues, a partir de ahora, cada vez que se encuentren piezas de estas especies en cualquier parte del mundo se van a consultar y citar estos yacimientos orientales. Han sido dos las publicaciones realizadas ya en relación a este hallazgo por el equipo de investigadores, encabezado por José Carlos García-Ramos y Laura Piñuela, a los que han acompañado, entre otros, Graciela Delvene y Rafael Pablo Lozano, del Museo Geominero (IGME). Concretamente en las revistas especializadas 'Papers in Paleontology' y 'Palaeogeography, Palaeoclimatology, Palaeoecology'. El trabajo se ha elaborado además en colaboración con el Museo de Historia Natural de Londres. A la presentación asistieron ayer el viceconsejero de Cultura, Vicente Domínguez, el alcalde de Colunga, Rogelio Pando, y la teniente de alcalde de Villaviciosa, Lorena Villar.