El Comercio
Imagen tomada el pasado año durante el descenso a la sima.
Imagen tomada el pasado año durante el descenso a la sima. / C. FLORES

Los espeleólogos regresan en junio para completar el descenso al Cerro del Cuevón

  • El equipo que colabora con el Instituto Geológico Minero tuvo que suspender el pasado año el ataque a causa de las fuertes lluvias

El próximo mes de junio regresa al concejo de Cabrales un equipo de espeleólogos y científicos apoyado por el Instituto Geológico Minero de España (IGME) para tratar de completar el descenso a la sima más profunda de España, la conocida como la Torca del Cerro del Cuevón, que se adentra en las entrañas de la tierra hasta los 1.600 metros negativos.

El pasado año las fuertes lluvias de septiembre y octubre les hicieron desistir de su aventura. No solo les destrozó el campamento junto a la entrada de la sima, también se formaron ríos y cascadas subterráneas que dañaron la instalación de cuerdas que habían colocado, dificultando su descenso. Llegaron hasta los 650 metros negativos.

Este año vendrán antes. En vez de esperar a agosto, como en 2015, su intención es plantarse en Cabrales ya el próximo mes. El sistema de ataque va a ser similar al del pasado año. Grupos de 4 ó 5 personas van a realizar incursiones rápidas de 4 ó 5 días y luego serán relevados. En total el equipo lo componen unas 35 personas.

Lo que no se puede concretar aún es la fecha en la que comenzará la expedición. Y es que según apunta el espeleólogo Carlos Flores, la nieve acumulada en las cimas de los Picos de Europa puede retrasar su inicio. Como en la pasada edición van a introducir sensores que luego arrojarán datos sobre temperaturas y gases para que sean estudiados por el IGME y los comparen con los obtenidos en otras simas del país, algunas de ellas con actividad sísmica. Además este año también colocarán anemómetros para medir la intensidad de las corrientes de aire existentes en esta cavidad.

La Torca del Cerro del Cuevón es la cueva más profunda de España y fue el lugar donde en 1998 una expedición franco-española batió el récord nacional de profundidad. La expedición no sólo persigue un fin científico, también tiene una vertiente deportiva. Los espeleólogos pretenden explorar y ascender por algunas cascadas subterráneas allí existentes y llegar a lugares donde nunca antes ha estado el ser humano. Además se quiere arrojar un colorante al río subterráneo existente en la parte baja de la sima para poder comprobar si éste desemboca en el Cares o en el Tejo, y también conocer cuánto tiempo tarda en alcanzar uno de estos dos cauces.