Xulio Concepción Suárez.
Xulio Concepción Suárez. / E. C.

Los pastores dieron nombre a la mayoría de las zonas de los Picos

  • Xulio Concepción explica hoy en Covadonga cómo denominaban a cada lugar teniendo en cuenta a la naturaleza y a sus cinco sentidos

El filólogo Xulio Concepción Suárez imparte hoy a las 19 horas, en Covadonga, la conferencia 'Sentidos y sentimientos de la montaña: la perspectiva de los pastores de los Picos', dentro del ciclo 'Covadonga: territorio nacional y espacio sacro', organizado por el Real Instituto de Estudios Asturianos (RIDEA).

Cuenta Xulio Concepción que «antes del Neolítico ya se comenzó a poner nombre a las cosas en función de lo que el hombre veía o sentía, tanto para situarse él mismo, como para advertir a las siguientes generaciones de las características de cada lugar».

En el caso de los pastores de los Picos, sucede lo mismo: utilizan los sentidos como herramienta verbal en su día a día, y a las palabras de raíces antiguas (indoeuropeas, prerromanas, latinas...), le añadieron a lo largo de los siglos matices sensoriales que los ayudaban a comunicarse entre ellos. Es el caso, por ejemplo, de nombres como 'Joyu Oscuru' (lugar sombrío), 'Tomavientos' (lugar de previsión del tiempo) o 'El camín vieyu' (el más seguro, el de siempre).

En palabras del autor, «hay una lectura inmemorial del territorio con los cinco sentidos», desarrollados en aquellos tiempos para sobrevevir en las duras condiciones de la montaña y de sus palabras y topónimos «se deduce que observan, escuchan, palpan... diariamente las formas del terreno» lo que les permite, además, aprovecharlo para su subsistencia diaria.

Xulio Concepción considera que «desde los sentidos, los pastores fueron transformando sus sensaciones en palabras», en nombres para cada lugar y a través de ellos explicaban la historia, a su modo, a las generaciones siguientes. Utilizaban para ello la descripción metafórica, tomaban casi siempre como medida el cuerpo humano y tenían en cuenta lo sacro y lo pagano para nominar aquello para lo que no tenían explicación.