El Comercio

Comienza un nuevo ataque a la Torca del Cerro del Cuevón

Los tres espeleólogos, a su llegada ayer a Poncebos.
Los tres espeleólogos, a su llegada ayer a Poncebos. / NEL ACEBAL
  • Los espeleólogos están ya en Cabrales para iniciar el descenso a la sima más profunda de España y a cuyo final tan solo se ha llegado una vez

Si las condiciones meteorológicas lo permiten hoy está previsto que dé comienzo un nuevo ataque a la Torca del Cerro del Cuevón, la sima donde en 1998 una expedición franco-española batió el récord nacional de profundidad y cuyo final sólo se ha conquistado en aquella ocasión. Ya está en Cabrales la avanzadilla del equipo de espeleólogos que colabora con el Instituto Geológico Minero de España (IGME) en esta aventura que aúna deporte y ciencia.

Ayer los tres miembros de este grupo encabezado por Carlos Flores durmieron en el refugio de Jou de los Cabrones y hoy tenían previsto iniciar el descenso a esta sima de 1.600 metros de profundidad. Esto si la nieve que ha caído los últimos días les permite localizar la entrada a la gruta e iniciar el descenso. Si las condiciones climáticas no fuesen las adecuadas este primer grupo se dedicaría, además de a montar el campamento base como ya está previsto, a subir el material que los diferentes equipos que componen esta expedición de 35 personas van a utilizar durante los próximos meses.

Este grupo formado por espeleólogos de diferentes puntos de España se va a dividir en diferentes equipos de entre tres y cinco personas que realizarán cada uno de ellos incursiones rápidas de entre 4 y 5 días. Trabajarán a relevos para ir ganando profundidad. La tarea de la avanzadilla va a ser revisar el sistema de cuerdas que ya se instaló el pasado año cuando las fuertes lluvias de septiembre obligaron a suspender la aventura, así como montar el primer campamento a 380 metros de profundidad.

En 2015 los espeleólogos se adentraron en la tierra hasta los menos 580 metros. Este año para poder concluir el descenso a la Torca del Cerro del Cuevón han adelantado su llegada, con el objetivo de alcanzar los menos 1.600 metros durante los diez últimos días de agosto. Para ello, a partir de principios de julio, las incursiones en la cavidad de los diferentes equipos van a ser constantes con el fin de no dejar de ganar metros.

Pero esta sima se caracteriza, además de por ser la más profunda de España, por su dificultad, ya que su interior no está formado por una caída vertical, sino que es un constante subir y bajar hasta que se llega a la parte inferior. Una vez allí, y si el tiempo se lo permite, los espeleólogos aprovecharán para escalar por primera vez alguna cascada subterránea allí existente y adentrarse en un terreno desconocido ya que no fue ascendida por la expedición franco-española en 1998.

Mediciones de datos

En cuanto al apartado científico, los espeleólogos tienen previsto seguir colocando los sensores facilitados por el IGME para realizar distintas mediciones. El último que se instaló el pasado año se puso a unos 540 metros de profundidad y en esta campaña se quieren dejar a 700, 900 y 1.300 metros negativos. Estos dispositivos recogerán datos sobre temperaturas y gases que luego serán estudiados por el IGME y los compararán con los obtenidos en otras simas del país, algunas de ellas con actividad sísmica, caso de las situadas en el entorno de Lorca, en Murcia.

Además este año también los espeleólogos colocarán anemómetros para medir la intensidad de las corrientes de aire existentes en esta cavidad de Cabrales que es la de mayor profundidad de todo el país.