El Comercio

Miles de personas abarrotan Llanes para contemplar del desfile del Bollu

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Seis carrozas desfilaron por una concurrida avenida principal con llamativos diseños. / Nel Acebal

  • En la comitiva por las calles de la villa participaron cinco bandas de gaitas y seis carrozas, desde las que se repartieron 56 cajas de sidra

En una tarde soleada y calurosa, ideal para lucir abanico, miles de personas abarrotaban ayer las calles centrales de Llanes para presenciar el paso del desfile folclórico del Bollu de las fiestas en honor a la Virgen de la Guía. En la comitiva participaron cinco bandas de gaitas, de las que formaban parte 70 gaiteros y 51 percusionistas, seis carrozas, tres jinetes a lomos de lustrosos equinos, varios repartidores de patatas fritas y el tren turístico. Más de un millar de personas, enfundadas en el atuendo asturiano, caminaban en el animado cortejo desde el que, culete a culete, se regalaba a los espectadores 56 cajas de sidra.

Por las calles de la villa abrían la marcha David Prada y Begoña Valle, presidente y vicepresidenta del bando. Seguía la banda gaites Llacín, formada por 38 gaiteros y 16 percusionistas a las órdenes de Vitor Carbajal. Tras los gaiteros de Porrúa se presentaba una carroza que escenificaba una cabaña, diseñada por las madres y abuelas de las diez parejas de niños de la Danza de Arcos. Por detrás aparecía la banda de gaitas Ciudad de Cangas de Onís, bajo la batuta de Jesús Gómez.

A continuación marchaba una espectacular plataforma con una alegoría de la Reverencia. Incluía el ramo de pan, trasladado por cuatro porruanos acompañados por cuatro aldeanas. La carroza felicitaba a los simpatizantes de la Virgen al cumplirse 500 años del culto a la Guía en Llanes y era un diseño del ovetense Carlos Ortiz. Por detrás aparecían los 31 intérpretes infantiles de la Bandina de Llacín.

Una escena campestre ofrecida por Borja Cue y varios carricoches infantiles en forma de lancha, fueron reconocidos con el premio del aplauso. Y tras ellos se presentaba la banda de gaitas Picos de Europa-Cabrales, dirigida por el polifacético Héctor Braga. Seguía la esperada carroza llegada desde Cue, que este año representaba al tren de madera en homenaje a los folixeros de Mieres que durante tres décadas acudieron a las fiestas de la Guía.

La marcha parecía eterna y todavía quedaban por pasar la banda de gaitas Camín de Fierro, dirigida por Balbino Menéndez y Arsenio Ruiz, y procedente de los concejos asturianos de Proaza, Santo Adriano y Teverga. El tren turístico de Llanes cerraba el cortejo.

La comitiva folclórica orientaba su viaje hacia la capilla de Nuestra Señora la Virgen de la Guía, un lugar con incomparables vistas al Cantábrico. Allí, en poco más de una hora se repartían los mil bollos preñaos y otras tantas botellas de vino entre los socios y se iniciaba una merienda campestre con aporte de exquisitas viandas y especialidades gastronómicas elaboradas en los propios domicilios de los comensales. La pradería de la Guía se convirtió por una horas en pintoresco restaurante y la gente se acomodaba en grupos de familia y amistad.

A las ocho de la tarde comenzaba la Novena y el rezo del Rosario y más tarde se fueron escenificando distintos bailes regionales con participación espontánea. El presidente del bando, David Prada, valoró que el resultado de las fiestas, hasta la fecha, está siendo «espectacular, con una gran afluencia a la espicha y un llenazo en la actuación del Dúo Dinámico».