El Comercio

La Guía derrocha devoción en una víspera multitudinaria

La Virgen de la Guía descendiendo desde la capilla donde reposa durante el año hasta la basílica de Llanes.
La Virgen de la Guía descendiendo desde la capilla donde reposa durante el año hasta la basílica de Llanes. / FOTOS: NEL ACEBAL
  • La melodía de 'Los Nardos' inundaba la villa desde primeras horas de la tarde acompañando al ensayo general de la Danza de Arcos

  • La procesión que conducía la bajada de la Virgen desde la capilla contó con la presencia de 200 mantillas

Miles de personas esperaban ayer en Llanes la bajada de la Virgen de la Guía desde la capilla hasta la basílica. Mareas de simpatizantes, vecinos y curiosos que acompañaron un año más su avance con la mayor solemnidad. La homenajeada descendió sobre su manto de nardos y acompañada por dos centenares de mujeres ataviadas de mantilla.

La tradicional salva de vísperas marcó, a mediodía, el inicio de las celebraciones. Por delante una jornada marcada por la devoción que continuó a media tarde con los primeros acordes de 'Los Nardos', a cargo de la banda de música de Pola de Laviana. El barrio de El Cuetu fue testigo del ensayo general de la Danza de Arcos, una cita a la que asistieron numerosos curiosos y en la que se firmó el éxito de la interpretación hoy mismo, durante el día grande de las fiestas.

En el campo de la Guía, una vez finalizada la novena, se inició la peregrinación descendiente que abrían una cruz y cinco misterios, seguidos del estandarte del bando. Justo por detrás desfilaban 200 mantillas en filas de tres, portando una vela entre las manos y haciendo gala de la seriedad y el fervor de la que ama a su fiesta. Cuando la Virgen llegó a la avenida principal de la villa, el público rompió en tres sentidos 'vivas' el silencio que se había venido guardando desde el paso inicial de la comitiva. De los balcones lanzaban pétalos de flores y en pocos pasos la imagen, flanqueada por decenas de costaleros, hizo su llegada al puente de Llanes. Allí, fue el rugir de la sirena de la rula el que rompió el mutismo de los asistentes. La Guía giró su mirada al mar y el público le dedicó un sonoro aplauso y, de nuevo, varios 'vivas'. Tras el discurso del párroco desde el balcón de El Siglo, en el que hizo alusión a la próxima canonización de la Virgen, se disparó una sonora traca que terminó con la iluminación de tres cifras sobre el río Carrocedo, 500: el aniversario que se conmemora en esta edición de las fiestas. Las calles contiguas al puente se encontraban en ese momento abarrotadas, al igual que un mirador que se estrenaba este año, la pasarela. Tras los fuegos artificiales la imagen continuó su camino hacia la basílica, seguida por medio centenar de mortajas, los sacerdotes y un buen puñado de fieles.