El Comercio

Entusiasmo y devoción por la Guía en Llanes

  • Al regresar la imagen de la Virgen a su capilla, se lanzaban al cielo medio millar de voladores para recordar los 500 años de su culto en Llanes

  • En el desfile folclórico matinal salieron más de mil personas ataviadas de llanisca y porruano

Posiblemente la de ayer haya sido la edición más multitudinaria del día grande en honor a la Virgen de la Guía. A la hora de la procesión las aceras de las calles centrales de Llanes permanecían literalmente abarrotadas por vecinos, turistas y curiosos y en el desfile folclórico matinal, que parecía interminable, participaron los niños de la Danza de Arcos, tres ramos de pan artesanal, las bandas de música de Laviana, Mieres y Torrelavega, más de mil personas ataviadas de llanisca y porruano y la banda de gaitas Llacín. A la hora de la misa, era misión imposible encontrar un lugar vacío en el templo y la procesión posterior, avalada por el entusiasmo, la pasión y el fervor, parecía infinita. Y al campo de la Guía se acercó una multitud para no perder detalle del festival folclórico.

La invasión pacífica de la villa comenzaba a las diez de la mañana, momento fijado para iniciar el desfile folclórico, un gozoso viaje desde la calle Pidal hasta la avenida de La Paz. Abría la marcha el gaitero Santi Galguera, acompañado por el tamboritero Luis Alberto González Puente, que ayer cumplía 43 años unido a los palillos. Seguían las diez parejas de niños de la Danza de Arcos bajo la atenta mirada de su directora, Ángela Morán. El dúo que encabezaba a los danzantes lo formaban Héctor Martínez y Guía Gutiérrez y en la cola se situaban Francisco Inguanzo Vargas y Carmen Díaz Miguel.

Seguían los hermanos Julián y Conchita Herrero, los gaiteros de Balmori, y dos ramos de pan artesanal. El de los niños a hombros de Gonzalo Berbes, Sergio Díaz, Rubén Gonzalo y Ares Amengual. Por detrás marchaba la banda de gaitas Llacín, bajo la batura de su director Vitor Carbajal y formada por 28 gaiteros y doce percusionistas. Los de Porrúa abrían paso al ramo llegado desde Pancar, trasladado por Óscar Menéndez, Manuel del Río, Diego Sánchez y Pablo Fernández, bajo la supervisión de sus patrocinadores: Javier Menéndez Buergo y Javier Fernández Díaz.

El delirio venía por detrás, con la presencia de las bandas de música de Laviana, Mieres y Torrelavega, dirigidas, respectivamente, por Jesús Enrique García, Antonio Cánovas y Alfonso Díaz Casado. Las tres agrupaciones musicales interpretaban el pasacalles 'Los Nardos' e intercaladas entre ellas marchaban más de mil simpatizantes de la Guía enfundados en impecables trajes de llanisca y porruano.

De cerrar la comitiva folclórica se encargaban Antonio Dueñas, Emilio Carrandi, Manuel González, José Ramón Sánchez del Campo y Vicente Gutián, enarbolando las banderas de La Guía, Llanes, Asturias, España y Europa.

El cortejo folclórico se disolvía a la hora de la misa solemne, presidida por Florentino Hoyos, párroco de Llanes, quien estaba asistido por los sacerdotes José Ramón García de la Riva, Rodobaldo Ruisánchez, José Antonio San Emeterio y David Martínez, llegado este último desde Costa de Marfil, donde ejerce como misionero formador de seminaristas. El coro parroquial, dirigido por Luis Díaz García, interpretó la misa pontifical de Lorenzo Perosi. Y como anécdota curiosa cabe recordar que el popular José Alberto Santiago 'Canene' cumplía ayer 50 años como monaguillo oficial para las funciones religiosas en honor a la Virgen de la Guía.

A la una de la tarde comenzaba la procesión. De la comitiva profana formaban parte todos los participantes en el desfile folclórico matinal, más decenas de madres y padres trasladando en carricoches a sus hijos pequeños, la savia nueva del bando. El cortejo sacro se iniciaba con la presencia del centenario estandarte de la Guía, en manos de Juan Antonio Sotres Dueñas, quien abría paso a los niños de la Danza de Arcos. El frenesí se desataba con la llegada de las andas con la imagen de la Virgen al puente sobre el río Carrocedo. Con la Guía orientando su mirada hacia el Cantábrico, los niños bailaban un breve fragmento de su danza; la banda de música de Laviana interpretaba la Marcha Real; los vivas a la Virgen eran constantes, y Sergio Fernández liberaba a 130 palomas mensajeras de fondo que eran propiedad de Pedro Sustacha, Joaquín de la Vega y Rubén Fernández, vecinos de las localidades de Niembro y Barro. Las aves ya habían regresado a sus palomares en apenas cinco minutos. Los sacerdotes, la banda de música de Mieres y un elevado número de devotos cerraban el cortejo.

El entusiasmo no disminuía al llegar la procesión una hora más tarde al campo de la Guía. Frente a la capilla y entre cerradas ovaciones, los rapaces interpretaron la Danza de Arcos y a su finalización más de un centenar de niños nacidos durante el año fueron presentados a la Virgen. Se guardó un minuto de silencio por los simpatizantes fallecidos en los últimos doce meses y se escenificó la Reverencia y el ofrecimiento de los panes del ramo. Al regresar la imagen de la Virgen a su capilla se procedió al disparo de medio millar de voladores para recordar los 500 años del culto a la Guía en Llanes, al ser el año 1516 la fecha de fundación de la ermita.

Las manecilla del reloj ya iban camino de las cuatro de la tarde cuando daba comienzo el festival folclórico con la interpretación del Fandango, la jota del Cuera, el Xiringüelu de Naves y el Pericote. De bailar el Xiringüelu, con pasos ágiles y trepidantes, se encargó Javier Gutián, a quien esperaban impacientes las mozas Claudia Balmori, Laura Torre, Teresa Gutiérrez y Guía Prieto. El Pericote, a la antigua usanza, fue acompañado al pandero por María López y Begoña Valle y cantado por Elena Álvarez.

Sin apenas tiempo para el reposo, después de disfrutar de comidas en grupos familiares y de amistad, los simpatizantes de la Guía volvían por la tarde a tomar las calles en un multitudinario pasacalles, acompañados por las tres bandas de música fusionadas, formando entonces un solo grupo de 84 músicos.