El Comercio

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El vino es un elemento fundamental de esta fiesta y los jóvenes se dejaron llevar. / Nel Acebal

Llamigo, fiel a su cita con el vino por la fiesta de Loreto

  • Decenas de jóvenes participaron en la tradicional batalla en la que el caldo es la única munición permitida

La localidad llanisca de Llamigo volvió a ser fiel a la festividad de Nuestra Señora de Loreto. Y lo hizo, como ya es habitual, con una batalla en la que la única munición era el vino tinto. Decenas de personas, en su mayoría jóvenes, acabaron bañados en este caldo que regó el prado de la fiesta.

La diversión era la tónica reinante en una celebración en la que, pese a que cada vez son menos las personas que se animan a guerrear con vino, tiene un grupo de seguidores fieles que se encarga de mantener viva esta tradición.

Y es que durante la mañana de ayer era complicado no acabar mojado por el vino. Había quien lo vertía sobre el resto de personas directamente del tetrabrik. Otros portaban garrafas de varios litros que vaciaban sobre su víctima, una vez la tenían atrapada. Y no faltaba el tirador de precisión que optaba por hacer uso de una pistola de agua, cargada de líquido rojizo.

No faltó tampoco la tradicional comida campestre ni ya por la tarde las pruebas deportivas, en especial las carreras de burros. Después llegó el momento de la verbena que amenizó la fiesta y el punto final lo puso una gran chocolatada con la que reponer fuerzas después de un intenso día festivo.