El Comercio

«Vertimos directamente al río»

Los vecinos reclaman la puesta en marcha de la depuradora de Arenas de Cabrales para dejar de verter al río.
Los vecinos reclaman la puesta en marcha de la depuradora de Arenas de Cabrales para dejar de verter al río. / NEL ACEBAL
  • Los lugareños asumen que muchas viviendas y negocios, aunque pagan por la prestación, carecen de enganche y vierten los residuos al río

  • Vecinos de Arenas critican la falta de saneamiento y piden la puesta en marcha de la depuradora

Los vecinos de Arenas de Cabrales no aguantan más. No comprenden que «en pleno siglo XXI estemos echando los residuos al río». Las obras realizadas dentro del Plan Agua, terminadas hace casi un año, aún no han entrado en funcionamiento. La nueva depuradora está parada y, además, hay muchas viviendas y negocios que no fueron incluidos en la red por lo que saben que, a día de hoy, «pagamos por un servicio que ni tenemos ni vamos a tener». Tienen la impresión de que «el Ayuntamiento no está haciendo lo que debería hacer para presionar al resto de administraciones» y por ello alzan su voz tras terminar un verano «en el que se triplica la población, con los problemas que ello acarrea en este tipo de servicios».

Juan Enrique Muñido se muestra muy indignado con este asunto, pues afirma que «llevamos tres o cuatro años pagando por un servicio que no tenemos y, además, un precio altísimo». «Tengo vivienda en Extremadura y comparar el recibo de allí y el de aquí es lamentable. Cada dos meses pagamos más de 200 euros y, encima, ni tenemos saneamiento ni buen servicio de agua», critica. Él, en su negocio hostelero, afirma que «si quiero utilizar el lavavajillas tengo que ponerlo dos veces, sino no hay fuerza suficiente para que lave». Piensa que toda esta situación «es consentida por el Ayuntamiento» y además le da igual «el color político que esté al mando». «Esta situación es insostenible desde que en Cabrales el PSOE vendió el agua por 460.000 euros a una empresa privada y, por cierto, nada se sabe de ese dinero», recriminó.

Victorino Gutiérrez afirma incluso que «esperanza en que esto mejore tenemos bien poca». Este vecino cuenta que vive solo en un piso en Arenas y «los problemas de la poca presión del agua también los sufro». «Estamos peor que antes de la obra, casi la mitad del pueblo quedó sin enganchar a la general y se está vertiendo directamente al río», analiza. Lo que conlleva, por tanto, «malos olores en el cauce a diario, y lo que no son olores...». «Es una vergüenza», zanja.

A «probables problemas entre administraciones» achaca el comerciante Javier Llerandi la situación actual. «Pienso que las disputas entre unos y otros evitan que al final llegue, para los vecinos, la mejor solución», indica. Y recuerda que «los vecinos no sabemos de todas estas cuestiones, solo podemos quejarnos de lo que nos llega y vemos día a día que no está bien». Confiesa que ellos son «unos de los muchos a los que no se nos ha conectado a la red nueva» y no ha sido por pedirlo, porque «lo advertimos a tiempo, pero nos dijeron que en esta obra era imposible». «Les trasladamos nuestro temor a una posible sanción, porque sabemos que nuestros residuos van directos al río, pero nos dijeron que no es culpa nuestra y en eso tienen toda la razón», explica el empresario.

Concejo turístico

Desde su negocio, Llerandi cuenta con otra visión: el turismo. «Vivimos en un concejo turístico y estos problemas no solo nos afectan a los vecinos. Los niños que vienen con sus familias, a veces, se bajan a refrescar al río y eso no se debería permitir, sabiendo cuál es la realidad de la zona», advierte. Por ello concluye que «estamos siendo modernos y desarrollados para unas cosas, pero no para otras. Si pagas tienes que tener servicios, no puede ser de otra manera», concluye.

El sentir popular respecto a las obras realizadas es también negativo. «Abrieron y cerraron la calle en varios puntos como tres o cuatro veces. Daban una imagen de pérdida y duda increíble. Una obra así no podía salir bien, de ninguna manera». El que habla es el joven Fernando Pidal, quien plantea que este es «un problema real, no nos lo inventamos los vecinos». «El saneamiento es un servicio básico que requiere seriedad, algo que no estamos viendo».

Otras voces indicaban estos días que hace más de quince años «ya hicieron otra depuradora que terminó inservible, porque no se usaba», por lo que temen que «esta nueva, después de varios meses parada, ya tenga todos los aparatos atascados y haya que invertir para ponerla en marcha». En otro apartado, también se sienten perjudicados los pescadores, pues «los vertidos que está sufriendo el río contaminan y perjudican seriamente el cauce y nuestra actividad».