El Comercio

La procesión del Cristo a su paso por el barrio de Triana.
La procesión del Cristo a su paso por el barrio de Triana. / G. F.

El Cristo abarrota las calles de Nueva

  • En la multitudinaria procesión salieron cuatro ramos, las aldeanas, las mortajas, ocho curas y la banda de música de Mieres

En una mañana calurosa, los simpatizantes del Cristo del Amparo celebraban ayer en Nueva el día grande de sus tradicionales fiestas. Hubo misas en la capilla desde las ocho de la mañana y en la procesión circular por las calles del pueblo salieron la banda de gaitas Principado, cuatro ramos, más de un centenar de mozas ataviadas de llanisca, cincuenta personas vestidas con el atuendo de mortaja, las andas con la imagen del Cristo, ocho curas, la banda de música de Mieres y un elevado número de fieles. La jornada matinal se daba por concluida con un festival folclórico.

La misa solemne se iniciaba a mediodía y la función religiosa estuvo presidida por Domingo González, párroco de Nueva, y contó con el acompañamiento vocal del coro Manín, de Lastres.

La salida de la imagen del Cristo a la calle para el comienzo de la procesión fue recibida con el disparo de una potente traca. La comitiva marchaba encabezada por el estandarte de San Jorge, en manos de Benigno Fernández Carrera, y por detrás aparecía el grupo Principado. Los gaiteros abrían camino a cuatro ramos. El de los niños, de rosquillas dulces, salió a hombros de Mateo Fernández, Juan Noval, Juan Carrillo y Alejandro Suárez, mientras que de trasladar el de los veteranos se encargaban Roberto Cuanda, Alejandro del Río, Javier Piquero y Rafa Sánchez. Por detrás aparecían las mozas ataviadas de llanisca

El cortejo sacro se iniciaba con el compacto grupo de las mortajas, hombres y mujeres deseosos de agradecer los favores celestiales recibidos. La imagen de Cristo crucificado se presentó sobre un tupido manto de claveles rojos y escoltada por ocho sacerdotes; el alcalde de barrio, Lucio Carriles; la banda de música de Mieres, formada por 24 intérpretes bajo la batuta de Antonio Cánovas, y un incalculable número de devotos.

El regreso de la imagen del Cristo a la capilla que le sirve de morada a lo largo del año, fue saludado con otra potente descarga de voladores y significó el momento de mayor impacto emocional entre sus numerosos simpatizantes.

La mañana festiva se daba por concluida con un interminable festival folclórico, con acompañamiento a la gaita de Manolín Vela y de Gregorio Trespalacios al tambor. Los niños y mayores trazaron bellas pinceladas de la jotina Asturiana; las jotas de Boal, Leitariegos, Cadavedo y el Cuera; la Flor; el Quirosanu; el Saltón; el Xiringüelu de Naves y el Pericote de Llanes.