El Comercio

El frío puede con los nueve valientes de la cucaña llanisca

Uno de los corredores tratando de alcanzar el final de la cucaña.
Uno de los corredores tratando de alcanzar el final de la cucaña. / llaca
  • Bruno Valle fue el que más se aproximó al final del eucalipto

Con solo trece años ya tiene en su haber dos triunfos, un segundo puesto y un tercero. Los tres metales ha ganado ya el joven llanisco Bruno Valle Cabo que, junto a su hermano mellizo, es un incondicional de esta peculiar competición. Este año corría solo, su otra mitad no quiso acompañarle, y consiguió el triunfo para los dos. Se llevó el primer puesto de la V Cucaña de las Fiestas del Morru de Llanes, donde el viento y la bajada de las temperaturas jugaron una mala pasada a los concentrados corredores.

Nueve fueron los valientes participantes en esta tradicional prueba, que se recuperó hace cinco años por parte de la joven comisión de esta fiesta, que pone el broche a las celebraciones estivales en la villa. El palo de eucalipto, que fue cortado en la zona de La Portilla, era muy fino este año. «Es muy delgado y cuesta llegar al final, porque se dobla», comentaban los corredores. La mayoría de ellos, como el ovetense Alejandro García, optaban por caminar despacio, con pasos cortos y tratando en todo momento de mantener el equilibrio. «Yo me siento más seguro avanzando despacio, me cuesta menos mantenerme arriba», explicaba.

Pero después de la primera caída al agua del puerto deportivo todo se complicaba más. «Con el frío es más difícil concentrarse», reconocía el flamante ganador. Ante la mirada de cientos de asistentes, que se repartían entre las calles cercanas y la pasarela, logró avanzar hasta quedarse a escasa distancia del preciado pañuelo rojo, que este año no logró tocar ninguno de los participantes. «Yo corrí unas cuatro veces y la última fue la que mejor me salió». En segundo y tercer puesto quedaron Alejandro García y Cristian Díaz, ambos compitiendo por segundo año en esta peculiar prueba.

La organización decidió parar la prueba cuando el pequeño Bruno se acercó al máximo al pañuelo, ante una amenaza de lluvia que cada vez se hacía más fuerte. Resbalones, caídas o descensos con estilo no faltaron en esta edición, en la que todos los competidores tuvieron claro que «la cucaña resbalaba demasiado».

El presidente de la comisión del Morru, Andrés Carreño, celebró la afluencia de público un año más. Se entregaron trofeos a los tres ganadores y premios en metálico, de 100, 75 y 50 euros respectivamente. El pequeño Bruno Valle, además, terminó pensando si invitar a su hermano a una cena que también le correspondió por su hazaña. El Morru continúa hoy con un amplio programa de actividades.

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