El Comercio

Un siglo de recuerdos en el Ateneo Cabraliego

La cuarta foto de familia que el pueblo de Arenas se saca por el Ateneo Cabraliego en cien años.
La cuarta foto de familia que el pueblo de Arenas se saca por el Ateneo Cabraliego en cien años. / N. A.
  • Arenas festejó por todo lo alto el centenario de esta entidad, pionera en la unión social y cultural del concejo

El 6 de septiembre de 1916 nació en Cabrales una inquietud. Un sentimiento de unión, de cambio y de progreso que sin pretenderlo ha llegado a cumplir cien años de vida. La localidad de Arenas se volcaba ayer en las celebraciones del centenario del Ateneo Cabraliego, una agrupación vecinal que logró plasmar en hechos su voluntad de trabajo social, cuyo legado ha conseguido llegar hasta nuestros días.

Nació con un llamamiento, un grito a todos aquellos que sintieran el interés por crear, por potenciar, por aprender y por enseñar. Solo dos semanas después de lanzarse públicamente, el manifiesto había conseguido ya más de setenta seguidores que, el 19 de septiembre de aquel mismo año, se reunieron en la plaza de San Juan para darle forma a este club social que ayer, un siglo después, tenía mucho que agradecer.

En un solemne acto que comenzó en la plaza del Castañéu, la sabia voz de Ángel Lueje dio un breve paseo por la trayectoria y las historias del que estaba llamado a conocerse como el 'Ateneo de la Amistad', un nombre que no pudo tomar porque ya había sido registrado. Pero de él quedó su lema, «amistad y progreso». Se recordaron nombres propios como el del entusiasta Pedro Niembro, presidente de honor del colectivo, o Pepita y Emilia Niembro Gutiérrez, las encargadas de confeccionar el estandarte del Ateneo. Y en honor de otro gran valedor y amigo, Anselmo de Caso, se descubrió una placa para mantener vivo el recuerdo de la que fue la primera sede de la entidad, cedida por este vecino que, además, también regaló su colección de revistas y un buen puñado de libros.

De descubrirla se encargaron María José Gutiérrez, última presidenta del Ateneo Cabraliego, y José Carrera de Caso, nieto del homenajeado. La que llevase la batuta en la última etapa de esta agrupación, desde el año 1989, confesaba ayer sentirse «emocionada al sentir de nuevo viva una unión que nos llevó a dinamizar la vida en Arenas en los primeros años de la democracia». Con la mirada en el futuro pidió que, al menos, «se pueda recuperar la valiosa biblioteca que aún se conserva» y dando un paso más deseó que «ojalá este acto sirva para revivir todo el esplendor del Ateneo».

La corporación municipal al completo, con el alcalde a la cabeza, y el presidente de la entidad menor de Santa María de Llas, capitanearon la celebración. El regidor, Francisco González, se mostró orgulloso de poder conmemorar el centenario de lo que nació como «un lugar para compartir inquietudes». «El Ateneo vino a ser lo que hoy en día son las redes sociales, pero mucho más humanizado». Y destacó de aquellos que lo fundaron que «tuvieron siempre la cultura como pilar para el desarrollo social de las personas». Tras sus palabras, todos los asistentes posaron para una foto de familia, la cuarta en la historia del Ateneo.

Después de la brillante actuación del siempre elegante y delicado Corri-Corri y con la banda de gaitas Picos de Europa como banda sonora, los festejos se trasladaron al edificio donde, desde 1924, se levanta la sede oficial de la entidad, en la calle Basilio Mestas. Allí quedó inaugurada una exposición que deja al descubierto sus tesoros, en forma de documentos, fotografías o trajes, cedidos por particulares, algunos conservados desde 1891.

Y antes de cerrar con queso de Cabrales y un poco de sidra esta celebración histórica, los asistentes depositaron en una cápsula del tiempo fotografías, libros, cartas, murales y hasta hojas de laurel del Corri-Corri interpretado en esa misma tarde. Este cofre no será abierto hasta dentro de cincuenta años, fecha en la que los cabraliegos volverán a reunirse con amistad y por el progreso.