El Comercio

El Gamonéu del Puerto como meta

El Gamonéu del Puerto como meta
  • El joven cangués José Luis Alonso busca convertirse en elaborador de este queso

  • Su abuelo Paulino le ha transmitido sus conocimientos y confía en iniciar la producción en la Vega de Humartini el próximo año

Hacer un buen queso Gamonéu del Puerto no es nada fácil. Requiere dedicación, esfuerzo, conocimientos... En parte este es uno de los motivos por los que el tan demandado relevo generacional no acaba de llegar. Bueno, no del todo. Hay gente joven que sí quiere iniciarse en esta actividad tradicional, pese a saber la dureza que entraña. Este es el caso de José Luis Alonso, un cangués de 21 años que lleva este queso en la sangre.

Natural de la localidad canguesa de Gamonéu, desde niño vio a sus abuelos Paulino Alonso y Marina Suero elaborar este manjar de los Picos de Europa. Aunque ellos ya no lo producen, sí que le han transmitido sus conocimientos y su amor por este queso y por todo lo que supone. Porque para ser quesero de Gamonéu del Puerto también hay que ser pastor. «Cogí la afición a hacer queso de niño. Subía a los Lagos a ver a mi abuelo», recuerda con cariño José Luis.

Hace unos años tomó una decisión: quería seguir los pasos de Paulino. Trabajó durante dos años para ahorrar dinero con el que comprar los animales necesarios para iniciarse en la actividad. En 2014 dio sus primeros pasos. Lo hizo con el convencimiento de hacer las cosas bien. Sin prisa pero sin pausa. «Poco a poco se llega lejos y lo que yo quiero es elaborar un queso de calidad», apunta. Aquel 2014 subió al Puerto por primera vez con sus propios animales. Buscaba aprender a pastorear, a estar con ellos. Ya el pasado año empezó ha producir sus primeros quesos, algo que este ha repetido.

En estos tres años se ha hecho con una cabaña ganadera de 98 ovejas, 50 cabras y 3 vacas pardas que son las que ordeña para obtener la leche que luego utiliza para elaborar el queso.

El objetivo del joven José Luis es convertirse en un elaborador de Gamonéu del Puerto inscrito en el Consejo Regulador de la Denominación de Origen. Este organismo le está prestando ya su apoyo y se ha encargado de analizar la leche y los productos que ha elaborado esta temporada con los mismos niveles de exigencia que si ya estuviese inscrito en el Consejo.

El siguiente paso lo quiere dar la temporada que viene. Comenzar a producir el queso en el Puerto. Por el momento la cosa marcha bien. Él es uno de los beneficiarios que podrá utilizar una las cabañas situadas en la Vega de Humartini, en el concejo de Cangas de Onís, que el Ayuntamiento sacó a licitación el pasado julio por un periodo de cinco años.

Este chico de 21 años sabe que hacer queso de forma tradicional en una cabaña va a ser más difícil que en una quesería donde todos los parámetros de temperatura están controlados. Pero el reto le motiva. «Quiero hacer el queso bien y darle al Gamonéu calidad, porque para hacerlo mal mejor no hacerlo. Me tomo la actividad como una forma de vida», señala. Su quesería ya tiene nombre. Se llama Uberdón.

En cuanto al lobo, uno de los principales problemas de los pastores, tiene claro que si no se hace nada para controlar al depredador el pastoreo acabará desapareciendo. «No quiero que quiten al lobo. Tiene que haberlo como también hay ovejas y cabras, pero su población no debe estar descompensada», considera. Él ya sabe lo que son sufrir daños del lobo en su propia cabaña ganadera. Hace unos días perdió varios de sus cabras y ovejas por la acción del cánido. Lo asume como parte de la actividad, pero siempre que sean casos puntuales y no se conviertan en rutina. Porque el lobo está ahí.

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