El Comercio

Los pescadores reivindican su papel en el aumento de los censos de salmones

  • Los ribereños del Sella advierten de que las cifras de la consejería «hablan de mínimos» y piden mayor vigilancia de los ríos en periodo nocturno

Una semana después de que la Consejería de Desarrollo Rural llevase a cabo el muestreo de salmones en los ríos de la comarca, los pescadores alzan su voz para matizar los resultados. Advierten de que los censos publicados hablan de «mínimos» y por ello lamentan que una temporada más «se nos quiera demonizar y pagar con un nuevo apretón de tuerca en la normativa». Es la opinión del presidente de la Sociedad de Pescadores El Esmerillón, de Parres, que tras conocer los datos publicados sobre los censos del Sella advierte de que «la consejera dice medias verdades, porque en la cuenca del Sella hay muchos más ejemplares, teniendo en cuenta que no se muestrearon ni el río Piloña ni los principales afluentes del Sella».

La titular de Desarrollo Rural, María Jesús Álvarez, comunicaba el pasado martes el incremento de salmones que recoge el censo realizado en el río Sella, con 1.451 ejemplares en 2016, que totalizan 1.934 con la suma de las capturas, frente a los 1.220 del año anterior. «Con estos números, mucho más elevados cada año, aún nos quieren plantear más restricciones, algo impensable», sostiene Antón Caldevilla. Y es que, bajo su punto de vista, la responsabilidad del incremento de la especie en el río «no es de la consejería, es compartida». «Trabajamos codo con codo para hacer posibles las repoblaciones, así como la limpieza de los cauces y de los cotos, somos los principales interesados en que año tras año haya más piezas, porque evidentemente queremos seguir pescando, pero además defendemos una pesca sostenible. No es justo que se nos quiera demonizar», sentencia.

Los ribereños del Sella siguen insistiendo un año más en la necesidad de ampliar la temporada con muerte, comenzándola a principios del mes de abril. «No tiene sentido empezar más tarde, porque los salmones que no remontaron a principios tampoco lo harán a finales, exista o no exista pesca», defiende. Para todas estas cuestiones se celebraba a principios de la semana pasada un nuevo Consejo de Pesca al que asistieron todos los colectivos de aficionados de la región. «Yo salí peor que ningún año, no sé ni por dónde coger lo que nos quieren plantear», admite Caldevilla.

Lo que sí sabe a ciencia cierta es que, de seguir así las relaciones con la Administración, «comenzaremos a regirnos por los mínimos del reglamento de colaboración y a limitarnos a cumplir con nuestras obligaciones, pero no trabajar de más, voluntariosa pero altruistamente, como venimos haciendo hasta ahora». En cuanto a las alegaciones y propuestas presentadas desde El Esmerillón «un año las atienden para el siguiente descartarlas». «Lo que deberían hacer es dejar de querer administrar los recursos de los demás sin antes haberlo hecho con los suyos propios», insinúa el presidente del colectivo de ribereños del Sella, puesto que comenta que «en la pasada temporada fuimos nosotros mismos los que llamamos a la Guardería para alertar de la existencia de una red con 4 salmones y dos reos». Se trataba de una práctica furtiva que, seguramente, no salió bien.

«Los guardas hacen lo que pueden con los medios de los que disponen y nada tenemos contra su trabajo, pero en campaña deberían dotar los ríos de vigilancia nocturna, para evitar que ocurran estas cosas», plantea.

Previsión de crecimiento

La Asociación de Pescadores del Cares-Deva también celebra un aumento en los censos de salmones en sus cauces tras el recuento. Además su presidente, Nicolás Sánchez, destaca que «este año no llovió mucho y es probable que aún queden por entrar salmones». El colectivo cuenta con un pequeño centro de alevinaje que «pensamos en ir ampliando poco a poco», por lo que está contribuyendo a estas buenas cifras.

En cuanto a la normativa, tras asistir también al Consejo de Pesca de la pasada semana, Sánchez augura que «según parece por los planteamientos que nos trasladan, será muy parecida a la actual». Los ribereños del Cares-Deva trabajan activamente desde hace años con la intención de iniciar su andadura, de manera oficial, como sociedad colaboradora de la consejería.