El Comercio

El Principado prevé erradicar en 2017 el plumero de la Pampa del concejo de Ponga

Uno de los plumeros de la Pampa que ha aparecido en Taranes, en el concejo de Ponga.
Uno de los plumeros de la Pampa que ha aparecido en Taranes, en el concejo de Ponga. / M. M.
  • Desarrollo Rural considera «algo puntual» la presencia de esta planta invasora en terrenos del Parque Natural

El plumero de la Pampa ya no solo está extendido por la franja costera, los márgenes fluviales o las principales vías de comunicación de Asturias, caso de la A-8, también ha llegado a espacios protegidos como el Parque Natural de Ponga. Este es el caso de la localidad de Taranes, donde han crecido varios ejemplares de esta planta invasora que representa un peligro notable para la flora autóctona. Y es que una de las características de esta especie denominada 'Cortaderia selloana' es que sus raíces se extienden de manera formidable y pueden ocupar una superficie de más de 30 metros cuadrados haciendo desaparecer la vegetación anterior.

Desde el Principado de Asturias el director general de Recursos Naturales, Manuel Calvo, califica de «algo puntual» la aparición de unos ejemplares de plumero de la Pampa en terrenos del Parque Natural de Ponga. Aún así desde la Consejería de Desarrollo Rural se valora poner en marcha en 2017 un programa para erradicar la especie de éste y otros espacios protegidos de la región. «El momento de actuar es ahora, antes de que se expanda», indica Calvo.

En cuanto al motivo de la presencia de esta planta invasora en una zona elevada como es la localidad pongueta de Taranes, a 600 metros sobre el nivel del mar, el dirigente regional apunta a que es muy posible que alguna persona la haya utilizado para decorar el jardín de una vivienda de la zona. La 'Cortaderia selloana' tiene una gran facilidad para reproducirse y sus semillas pueden diseminarse hasta a 30 kilómetros de distancia por la acción del viento. Por ello Calvo pide que «la población se mentalice de que debe dejar de utilizar este tipo de plantas para uso ornamental», ya que resultan perjudiciales para la flora autóctona.

En Asturias se han llevado a cabo varias campañas para erradicar esta especie y resultan más eficaces cuando se aplican en situaciones como la que se da en Ponga, donde aún hay pocos ejemplares. Si se dejan pasar años los tratamientos exigen un mayor esfuerzo, más inversión y no suelen ser tan satisfactorios.