El Comercio

Los juicios por el 'caso Bankinter' en Cangas se prolongarán hasta octubre

  • Hasta el momento todas las sentencias han resultado favorables a los intereses de los clientes afectados por la estafa del exagente financiero

Hasta octubre se van a prolongar los juicios por el 'caso Bankinter' en Cangas de Onís. Ayer tuvieron lugar tres nuevas sesiones para esclarecer el perjuicio económico que les había causado el exagente financiero de la entidad en esta ciudad a quienes fueron sus clientes.

Las prácticas irregulares cometidas por Jesús Lobato, ya fallecido, afectaron a 61 personas y se estima que pudieron rondar los 3 millones de euros. Esta estafa se prolongó durante varios años hasta que en enero de 2013 la propia entidad detectó esas operaciones no autorizadas y convocó a los clientes afectados para trasladarles la situación y valorar a qué cantidad ascendía el desfalco.

Entre aquel año 2013 y el 2014 Bankinter llegó a acuerdos con dos tercios de los damnificados, a los que devolvió casi 2 millones de euros. Con los restantes, los 19 que han demandado a la entidad, no se alcanzó un entendimiento al considerar estos que la cantidad que les ofrecía el banco no se ajustaba al daño económico que les causó el que había sido su agente financiero en la ciudad de Cangas de Onís.

Estos 19 afectados que han demandando a Bankinter son los que están representados por el despacho Espacio Legal, del que el abogado Marcelino Tamargo es su cabeza visible. El letrado señalaba ayer que hasta el momento todas las sentencias que ha dictado la juez de Cangas de Onís les han dado la razón a sus representados y han condenado a la entidad financiera a devolverles la cantidad que les estafó el que fuera su agente.

Tamargo no esconde que le extraña que desde el banco se siga insistiendo en los juicios en que los clientes damnificados eran conscientes de las operaciones irregulares que realizó Lobato con su dinero y que incluso, según el banco, habían dado su consentimiento. El abogado estima que, si los pocos juicios que quedan por celebrar y las sentencias que restan por conocer siguen la misma línea que hasta ahora, todas las causas salgan favorables a los afectados.