El Comercio

Tiempo de ronca y berrea en el Sueve

Un gamo del Sueve ronca para atraer a las hembras.
Un gamo del Sueve ronca para atraer a las hembras. / RICARDO BASCOY
  • En el Centro de Interpretación ofrecen salidas para disfrutar del sonido que emiten estos dos grandes ungulados para atraer a las hembras

Con el inicio del otoño llega también la temporada de celo de dos de los grandes ungulados que habitan en la península, como son el ciervo y el gamo. El cortejo de estas dos especies tiene unas características diferenciales. Los bramidos de los machos para llamar la atención de las hembras producen un estruendoso sonido que hace más fácil localizar a estos mamíferos de gran cornamenta y, por tanto, también poder observarlos. Se trata de la época de la berrea del ciervo y la ronca del gamo.

Para poder contemplar el espectáculo de la naturaleza en estado puro en lugares como la Sierra del Sueve el centro de interpretación de este espacio natural ofrece visitas guiadas. Las primeras tienen lugar hoy mismo y también están previstas nuevas salidas los dos primeros fines de semana de octubre.

Aquellos que tengan la suerte de ver a estos animales en plena época de celo -no es fácil dar con ellos, sobre todo en el caso de los ciervos que son muy esquivos- es posible que sean testigos de alguna batalla entre grandes machos para hacerse con el favor de las hembras con sus impresionantes cornamentas como principal arma. Desde el Centro de Interpretación de la Sierra del Sueve su gerente, Julio Fernández Peón, avanza a las personas que quieran sumarse a esta actividad que «no garantizamos que vayamos a ver a los ciervos, aunque sí sentir el sonido de la berrea que emiten en la época de celo».

En el caso de los gamos las probabilidades de observarlos en plena ronca es mayor, según afirma Fernández Peón. «El pasado año la gente que nos acompañó pudo verlos a menos de cien metros», señala, y recuerda que también observaron como los buitres se alimentaban de un macho muerto en uno de estos combates para poder cubrir a las hembras.

Pero además de a estos dos grandes ungulados estas salidas también dan la posibilidad a los participantes de descubrir otros de los atractivos que esconde el Sueve como es su bosque de tejos con árboles que suman varios siglos de vida.