El Comercio

Malos tiempos para la avellana de Piloña

Malos tiempos para la avellana de Piloña
  • Ni los más viejos del lugar recuerdan una campaña tan corta y escasa como la registrada este 2016

  • Pese a ello desde el Ayuntamiento se insiste en que no peligra el festival de este domingo dedicado al fruto representativo del concejo

La cosecha de avellana de este 2016 será recordada negativamente. Ni los más viejos del lugar tienen memoria para comparar una campaña tan corta y escasa como ésta. Los productores del concejo hablan de una ausencia casi total de fruto, en líneas generales. Una tendencia remarcada por algunas pocas excepciones, en lugares y zonas muy concretas. De todas formas, el festival del próximo domingo no peligra. Vaya eso por delante. Así se aclara desde el Consistorio, señalando que, aunque habrá menos productores inscritos y menos cantidad de fruto, sí se contará con volumen suficiente.

Sin embargo, la situación empieza a ser preocupante. Si en los últimos años se había constatado un descenso de producción, motivado por la falta de relevo generacional y manos jóvenes comprometidas con la recolección, ahora podrían estar sumándose nuevos problemas que amenazan con poner el producto típico de Piloña al borde del abismo. Cosecheros, que en años anteriores tenían cantidades suficientes para el consumo en casa y la venta, tanto a través del festival como por otros cauces, en esta ocasión no han logrado recoger prácticamente nada.

Y a la hora de buscar causas, existen distintas opiniones, pero parecen contar con mayor peso las razones climáticas. Este pasado invierno fue especialmente cálido. La combinación de altas temperaturas y pocas lluvias pueden estar afectando a los avellanos de Asturias, muy poco acostumbrados a estas condiciones.

Sea como sea, el hecho es que nos encontramos en un año ciertamente inusual, en el que se han batido todas las marcas de poca recogida de avellanas. La mayor parte de los productores consultados, con larga trayectoria de participación en el festival, se muestran apesadumbrados por el hecho de que no hayan podido recolectar apenas frutos. En La Matosa, Juan Luis Diego, afirma que «no hay nada, ni para el consumo en casa» y asegura que las causas no están claras: «puede haber sido cosa del clima, quizás el granizo o alguna helada, pero este año no ha habido apenas».

En la zona de Espinaréu, uno de los rincones más avellaneros del concejo, este año tampoco ha habido suerte. Isolina Lobeto, ha recogido una cantidad considerablemente menor que en años anteriores. José Cardín, otro fijo del festival, señala que este año no podrá ofrecer prácticamente nada en el evento del domingo. Los pocos kilogramos que recogen muchos cosecheros tienen una venta rápida y directa, por parte de numerosos compradores.

Al igual que en otras zonas del municipio, la inusual climatología se lleva la mayor parte de las culpas.

Emilio Tomás, vecino de Priede, y con larga trayectoria familiar en la recolección de avellanas, tampoco tiene buenas noticias: «Hemos cogido unos 20 ó 30 kilogramos, que queda muy lejos de los más de cien del pasado año». Una cantidad tan pequeña tendría una venta directa, sin necesidad de acudir al festival, pero Tomás indica que quizás reserve unos cuantos kilogramos para llevar al evento, «para que no pierda fuerza y no peligre su continuidad». Recuerda que su abuelo siempre decía que si en el julio había rosada, sería un buen año para avellanas, pero en este caso no se ha cumplido esta máxima. Pese a la escasez de esta temporada, Emilio no se muestra partidario de subir el precio, «creo que sería un error». También aboga porque el Ayuntamiento ofrezca algún tipo de ayuda económica para que los cosecheros se desplacen al festival, «como se hace con los ganaderos cuando acuden a una feria».

En la localidad de Les Cueves encontramos alguna novedad positiva. En esta pequeña aldea, en los límites con Caso, Petri, otra veterana de la producción avellanera, se muestra satisfecha. Cuenta con más de 60 «ablanares» y ha logrado reunir unos 140 kilogramos, una cifra similar a la del pasado año. «Además son avellanas de buena calidad», confirma. No faltará a su cita con el festival, que mantiene desde hace un cuarto de siglo. En este caso, los árboles no se han visto afectados por la escasez de otras zonas, «quizás porque se encuentran en una zona más protegida, más fresca, junto al río». En esta misma localidad, otras dos vecinas, Geli y Margarita, también han recogido algo de fruto, aunque en cantidad bastante inferior al pasado año.

El responsable del área de Medio Rural en el Consistorio, José Antonio Cuevas, confirmaba esta semana, durante la presentación del evento, este negativo panorama. «Los mayores dicen que puede ser debido a que las ablanares se polinizan durante diciembre y enero, una época en la que tuvimos mucho calor, fue una temporada muy extraña». Esta idea se comparte igualmente desde el grupo ‘Gabitu’, plataforma que aúna a personas interesadas en la potenciación del cultivo.

Cándido Díaz también ha realizado numerosas entrevistas con los cosecheros y confirma que estamos ante una de las peores temporada, sino la peor, «al menos desde que se celebra el Festival de la Avellana». La teoría de las altas temperaturas y la falta de agua también se baraja por parte de algunos expertos, «porque el avellano de Asturias está acostumbrado al clima húmedo, a la rosada y a la borrina, a la niebla baja, condiciones que apenas se han producido este año».

Otro dato a favor de esta teoría está en el hecho de que algunas ablanares de tipo mediterráneo que existen en la zona, «sí han dado más frutos, se nota que están más acostumbradas al clima seco y se adaptan a la situación». Esta diferencia entre las dos variedades, «parece que también se ha producido en la plantación que hay en el Serida».

«Son muy agradecidos»

Desde Gabitu insisten en la necesidad de cuidar las plantaciones, «porque los ablanos son muy agradecidos, a poco que se les cuide». De esta forma, resulta fundamental abonar las zonas avellaneras, para que los árboles puedan hacer frente a estas situaciones complicadas «que parece claro que se derivan del cambio climático», comenta Díaz, recordando que, de todas formas, «la solución no puede ser nunca el importar otras variedades de zonas más cálidas, tenemos que seguir apostando por las ablanares de la zona, cuidándolas y protegiéndolas», y advierte de que «no nos vamos a rendir, desde nuestro colectivo».

Esta plataforma, creada en el año 2013, considera que las administraciones, especialmente la autonómica, deben apostar más por el cultivo de la avellana. Los tiempos son complicados para el medio rural y la falta de relevo generacional están poniendo al borde de la desaparición productos «con grandes condiciones nutricionales, sería una pena que se perdiesen». Hace algunas semanas, Gabitu, remitió una comunicación a la Consejería de Medio Rural, solicitando que se incorporasen en los planes del departamento un proyecto para fomentar el cultivo, incidiendo en la formación y en el estudio de las fincas que aún pueden ser recuperadas para elevar los niveles de producción.

En este sentido, Cándido Díaz, destaca la necesidad de contar con un vivero regional donde los productores puedan conseguir buenos plantones de variedades locales.

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