El Comercio

La avispa asiática preocupa en el Oriente

El enorme nido de avispa asiática que han localizado junto al nacimiento del río Purón.
El enorme nido de avispa asiática que han localizado junto al nacimiento del río Purón. / NEL ACEBAL
  • El último ha sido localizado estos días en Purón y genera una gran inquietud entre los apicultores de la zona

  • Desde el verano han aparecido varios nidos en las Peñamelleras y en Llanes

La avispa asiática se ha asentado en la parte más oriental de la comarca. Al menos eso es lo que temen algunos apicultores de los concejos de Llanes y de las dos Peñamelleras, tal y como apunta Juan Carlos García. Este aficionado al mundo de las abejas estuvo ayer ayudando a los guardas de la Consejería de Desarrollo Rural a localizar un gran nido que la temida 'vespa velutina' ha construido en lo alto de un chopo, a cerca de 20 metros sobre el suelo, en las inmediaciones del nacimiento del río Purón.

García trasladaba ayer la preocupación que comparten los aficionados a la apicultura en el extremo oriental de la comarca. Y es que la avispa asiática es una asesina en serie de las abejas autóctonas. Las mata para utilizarlas como alimento para sus larvas, aunque los ejemplares adultos también se las comen. Y en esta época del año el avispón está especialmente activa, según apunta Juan Carlos García. «Está cazando sin parar para coger calorías para el invierno», asegura.

Él no es el único preocupado. En las vecinas Peñamelleras «este verano ya se han detectado otros nidos en San Esteban de Cuñaba, en Siejo o en Panes», afirma. El principal problema para los apicultores locales es que sus abejas son uno de los objetivos favoritos de la 'vespa velutina'. Esto no ayuda en nada a consolidar una especie que no está en sus mejores niveles poblacionales y que es muy necesaria ya que favorece la polinización de las plantas y árboles. «Los apicultores estamos luchando todos los días para sacar las abejas adelante y una sola avispa asiática puede matar tranquilamente 25 abejas al día. Espero que puedan erradicarla», manifiesta este llanisco.

Pero la presencia de la 'vespa velutina' se ha convertido en algo frecuente en toda la franja cantábrica y en las regiones del norte de Castilla y León desde que en 2004 esta especie invasora recaló en Europa proveniente de China. Viajó en un barco cargado de madera que atracó en el puerto francés de Burdeos y es precisamente el país galo el que tiene el mayor problema con este insecto de todas las naciones del viejo continente. En esta década su presencia se ha hecho cada vez más frecuente en distintos puntos de Asturias.

Nidos de cerca de un metro

En cuanto a sus características, la avispa asiática es entre tres y cinco veces más grande que la abeja o avispa común. Mide entre 2,5 y 3 centímetros y pesa también cinco veces más que la abeja productora de miel. Su cabeza y su tórax son de color negro y tiene cara anaranjada. Su picadura también es más intensa que la de las autóctonas. Los expertos hablan que incluso es siete veces más potente. No tienen fama de agresivas para las personas, aunque un ataque de varios ejemplares que implique más de siete picaduras suele requerir hospitalización para la persona que lo ha sufrido.

Crean sus nidos en lugares elevados, principalmente en las copas de los árboles, con fibras de madera masticada. Estos pueden superar el metro de altura y rondar los 80 centímetros de diámetro. En estas dimensiones se mueve la localizada en Purón. La reina alcanza los 40 milímetros y vive en su guarida con otros 2.000 ejemplares entre los que hay 300 futuras reinas. El apetito de la comunidad es voraz, con marcada debilidad por las abejas, aunque también aprecian la fruta. Cuando localizan una colmena, se apostan ante ella y esperan la llegada de sus víctimas cargadas de polen. Una a una, las capturan, seccionan la cabeza, las patas y el aguijón; ya muerta se las llevan hasta su nido. «Actúan como una pantera ante una cebra», apunta el profesor Juan José Lastra, de la Universidad de Oviedo. Son capaces de aniquilar a 30.000 abejas a semana.