El Comercio

El Cachucho tendrá su museo

El faro de Ribadesella es el edificio donde se ubicará el centro expositivo sobre el Cachucho.
El faro de Ribadesella es el edificio donde se ubicará el centro expositivo sobre el Cachucho. / NEL ACEBAL
  • El Instituto Oceanográfico Español se encargará de la puesta en marcha del equipamiento cultural en esta torre de señalización que seguirá operativa

  • El faro riosellano acogerá un centro de interpretación sobre esta Área Marina Protegida

El Gobierno del Principado de Asturias, a través de la Dirección General de Pesca, el Ayuntamiento de Ribadesella, la Autoridad Portuaria de Gijón y el Instituto Español Oceanográfico han llegado a un acuerdo para crear el centro de estudio e interpretación de El Cachucho, la primera Área Marina Protegida (AMP) de España, en el faro de Ribadesella. El convenio de colaboración entre las cuatro partes quedará cerrado durante el encuentro programado para las once de la mañana de hoy en el Ayuntamiento de Ribadesella.

Al mismo asistirán la alcaldesa de Ribadesella, Charo Fernández, el director general de Pesca, Alberto Vizcaíno, y el presidente de la Autoridad Portuaria de Gijón, Laureano Lourido. Por parte del Instituto Español de Oceanografía, estarán presentes Eduardo Balguerías y Pablo Abaunza, director y subdirector general respectivamente. Tras la presentación, todos ellos visitarán las instalaciones del faro, en el monte Somos de Ribadesella y próximo a la localidad de Tereñes, una linterna que lleva operativa desde 1861.

La idea de crear un centro de interpretación dedicado al Cachucho en el concejo fue lanzada hace una década por la Sociedad Etnográfica de Ribadesella, colectivo que también impulsó su declaración como Área Marítima Protegida, reconocimiento que llegó en octubre de 2011. Por aquel entonces se barajaban diferentes ubicaciones. Entre ellas, los edificios portuarios situados en el Paseo de la Grúa, sede del Centro de Formación del Consumidor, hasta el propio faro. Al final, la Autoridad Portuaria de Gijón, propietaria de esta última instalación, aceptó su cesión para ese uso. El faro seguirá cumpliendo con la función para la que fue diseñado hace siglo y medio como torre de señalización marítima para navegantes, pero además, en unos meses albergará el centro de interpretación de El Cachucho.

El nuevo equipamiento cultural servirá para dar a conocer las características y particularidades de esta cordillera marítima situada a unas 36 millas marinas (unos 65 kilómetros) de la costa asturiana, a la altura de Ribadesella. Se trata de una gran montaña submarina que se eleva bruscamente desde los 4.000 metros de profundidad de la llanura abisal del Golfo de Vizcaya hasta los 425 metros de su cumbre. Del diseño y puesta en marcha del centro se encargará el Instituto Oceanográfico Español.

235.000 hectáreas

El Cachucho, conocido por los científicos como el banco Le Danois, debe su nombre popular al que utilizan los pescadores de la zona para llamar a la palometa roja, una especie de interés comercial que se sigue explotando en las aguas costeras de Asturias. En sus 235.000 hectáreas de extensión se han catalogado 680 especies diferentes de fauna marina, cifra que gracias a los continuos años de investigación sigue creciendo. En su excepcional biodiversidad se han clasificado 92 especies de peces, 33 de equinodermos, 61 moluscos, 336 crustáceos, 63 poliquetos, 64 corales y 13 esponjas, además de otras 18 especies correspondientes a otros grupos familiares. Con estos números, El Cachucho está muy por encima del resto de caladeros continentales situados en el mismo ámbito geográfico. Una riqueza natural que también ha aportado dos nuevas especies para la ciencia, dos crustáceos hasta ahora desconocidos y denominados 'Liropus cachuchoensis' y 'Haplomesus longiramus'.

Desde el punto de vista pesquero es un ecosistema muy vulnerable y muy importante para la reproducción de especies comerciales, como la bacaladilla, la brótola, la palometa roja o el rape. Desde su declaración como Área Marítima Protegida en octubre de 2011 cuenta con un plan de gestión pesquera en el que se prohibe, con carácter general, cualquier actividad de arrastre. El plan contempla autorizaciones especiales para el uso del palangre de fondo dirigido a la pesca de la brótola o especies asociadas. Igualmente, permite el uso de artes de superficie como cerco, cacea y palangre siempre que no estén en contacto con el fondo. En él están prohibidas todas las modalidades de pesca de recreo y deportiva.