El Comercio

Los productores muestran los cultivos de Piloña como motor laboral

  • Expertos señalan que cultivos como el kiwi, el arándano, la manzana de sidra, la faba o la fresa «no tienen techo»

El concejo de Piloña podría absorber todos los parados de Asturias en pocos años, si fuese capaz de aprovechar su enorme riqueza natural. Esta es la idea que ayer flotó en el ambiente tras el debate organizado en la Casa de Cultura de Infiesto, en el que tomaron parte productores de diferentes frutos, responsables políticos y de diversos colectivos del concejo. En el evento expusieron sus experiencias algunos profesionales como Diego y Enrique Granda, productores de arándano, o Manuel Cimas, gerente de Kiwis Vega de Aguín.

Durante la charla, que contó con una buena participación de los asistentes, Manuel Cimas relató su experiencia y ofreció interesantes y desconocidos datos sobre el concejo de Piloña. Recordó que cuando se planteó emprender su plantación de kiwis, «recorrí fincas de toda Asturias y me decidí por Piloña, por sus excepcionales características», que enumeró destacando «su gran número de fincas disponibles para establecer diferentes tipos de cultivos, sus buenas condiciones meteorológicas y escasas heladas o agua en cantidad y de calidad», enfatizando en la idea de que existen «cientos de hectáreas disponibles». Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología, «en Nava hay entre diez y quince veces más heladas que en Piloña, por ejemplo».

En su opinión el sector agroalimentario apenas está desarrollado en Asturias y tiene un potencial «prácticamente ilimitado», constituyendo una alternativa económica que permitiría obtener rendimientos mucho más altos por los terrenos del concejo. «Si un terreno dedicado a maizón puede tener un coste de arrendamiento de 150 o 200 euros anuales, con una producción de kiwis u otros cultivos rentables, estaríamos hablando de 1.500 euros, y hay zonas de Asturias donde ya se están pagando».

Enrique Granda destacó, por su parte, que productos como el kiwi, el arándano, la manzana de sidra, la faba o la fresa, entre otros, «no tienen techo, podríamos crear con los planes oportunos y una pequeña inversión, los puestos de trabajo que quisiéramos», añadiendo que «hace falta voluntad y alguna inversión».