El Comercio

El equipo de investigadores trabajando en la excavación.
El equipo de investigadores trabajando en la excavación. / NEL ACEBAL

Secretos de la historia en Argandenes

  • La campaña de excavaciones se desarrolla en el concejo piloñés con Rogelio Estrada a la cabeza

  • Un equipo de arqueólogos ahonda en la búsqueda de vestigios de la época visigoda

La localidad piloñesa de Argandenes acoge desde hace varias semanas una nueva campaña de excavaciones para tratar de seguir obteniendo objetos y datos científicos sobre un enterramiento perteneciente a la época visigoda, de características extraordinarias en el Principado de Asturias. El equipo investigador, dirigido por el arqueólogo Rogelio Estrada, trabaja en esta zona en largas jornadas que no respetan ni los fines de semana; la importancia del yacimiento y la lógica sed de conocimientos de los investigadores impulsan la entregada labor.

«Estamos observando un período que abarcaría unos doscientos años, entre un momento avanzado del siglo V, lo más antiguo documentado hasta ahora, y un momento también avanzado del siglo VII, lo que nos colocaría en los albores del nacimiento del Reino de Asturias», explica el arqueólogo.

Se trata de una estampa muy poco conocida en la región, «en cuanto a yacimientos y a elementos de cultura material; es una etapa oscura, que hasta ahora está representada un poco de soslayo, pero aquí el yacimiento nos centra exclusivamente en esa época y nos aporta además un repertorio material de ese período tardo antiguo, que normalmente conocemos como época visigoda».

Estrada se muestra muy satisfecho con los resultados que están obteniendo en estas últimas semanas. «Está siendo una campaña muy fructífera, que viene a confirmar lo que planteábamos con la anterior, que estamos ante un yacimiento excepcional, y esto va a permitir la ampliación de la vitrina que actualmente ya se exhibe en el Arqueológico».

El investigador también incide en que «los diferentes objetos hallados son muy explícitos, en lo que se refiere a la cronología y al tipo de vestimenta y objetos ornamentales, por lo que se considera que eran señores los que allí estaban enterrados». Esta buena posición social y económica también quedaría refrendada por el hecho de que el enterramiento se encuentra en un lugar privilegiado, con unas vistas extraordinarias, «de ese gran corredor que se abre entre Cangas de Onís y Oviedo». «Se divisan una panorámicas impresionantes, algo que creemos tuvo que ser determinante para elegir este lugar como enterramiento».

Las labores de investigación no están resultando fáciles, puesto que los restos han sido objeto de expolios a lo largo de los años. «En un principio hay que tener en cuenta que al tratarse de enterramientos de señores, con cierta posición, sus ornamentos y pequeñas joyas llamaban la atención y eran sustraídas». Además también fueron retiradas y utilizadas las piedras en otras construcciones, por lo que los restos están muy dispersos, «y eso obliga a una labor de menudeo muy cuidadosa».

Desde Escocia

En esta labor arqueológica toma parte igualmente un grupo de cinco voluntarios escoceses, arqueólogos pertenecientes a una de las empresas más importantes del país, que acuden a tierras piloñesas animados por la proyección científica que este enterramiento está comenzando a tener. El Centro Nacional de Aceleradores de Sevilla ha sido el departamento encargado de realizar varias pruebas de carbono 14, con el objetivo de determinar la datación de este enterramiento.

La primera campaña de excavaciones se desarrolló entre los meses de noviembre de 2010 y febrero de 2011. El yacimiento surgió de las entrañas de la tierra de una forma casual: se estaba realizando un desmonte para la colocación de un depósito de abastecimiento de agua, cuando aparecieron distintos enterramientos. En aquella ocasión se localizaron restos de «al menos diecinueve individuos», recuerda Estrada, que pronto se percató de la importancia que podría tener aquel nuevo yacimiento. Entre las piezas que han ido apareciendo, se encuentran hebillas de cinturón, tanto de bronce como de hierro, cuchillos y distintos elementos ornamentales.

Esta nueva campaña de investigación está siendo posible gracias a una subvención de siete mil euros, aportada por el Consistorio piloñés. Anteriormente, el proyecto científico había estado parado por espacio de cinco años, a la espera de financiación.