El Comercio

Ochenta clásicos a orillas del Sella

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Los vehículos, repartidos por la villa, causaron sensación. / NEL ACEBAL

  • El Club ADAR celebró ayer su VIII Encuentro-Exposición con vehículos llegados desde Asturias, Cantabria y Palencia

El VIII Encuentro-Exposición de Vehículos Clásicos de Ribadesella ha vuelto a superar las expectativas de sus organizadores. Este año asistieron más de ochenta aficionados al coleccionismo del motor. En su mayor parte eran de origen asturiano, aunque también se acercaron a la villa artilugios procedentes de Cantabria y Palencia. Los menos, los históricos, los automóviles de época ubicados en la plaza del Ayuntamiento. Al final solo acudieron dos, un Citroën 11 y un MG descapotable construidos ambos en la primera mitad del siglo XX. Debido a la escasa participación de este tipo de vehículos de época, el promotor del encuentro, Javier Peña del Club ADAR, anunció que «dejarán de ser convocados para futuras ediciones».

Por ese motivo, una de las estrellas de la reunión de este año fue un Volkswagen escarabajo de 1954, matriculado en Asturias (0-12820), propiedad del riosellano Daniel García, que lo adquirió en San Sebastián. Se trata de un automóvil completamente original en cuyo capó aún se conserva el escudo de armas de Wolfsburgo (Un lobo sobre un castillo). La única novedad que presenta es un motor Porsche de 165 cv que se le colocó en 1980. Este formaba parte de la amplia colección de clásicos populares que se exhibió en el paseo Princesa Letizia.

Justo al lado, en el muelle pesquero de Ribadesella, estacionaron los camiones clásicos. En la lista no faltaron Barreiros, Austin o Mercedes, que despertaron el interés del público concentrado en torno a ellos. La Plaza Nueva fue espacio para los coches americanos y vehículos de alta gama. Entre estos destacaron un Jaguar XJS cabriolet y un Ford Mustang de 1971 de color negro mate y 490 cv de potencia.