El Comercio

La buena racha del cuponero

Juan Carlos Quesada, en el centro, junto a dos de los premiados, ayer, en Posada.
Juan Carlos Quesada, en el centro, junto a dos de los premiados, ayer, en Posada. / NEL ACEBAL
  • Los últimos afortunados son diez familias de Posada y Llames que resultaron agraciadas con 35.000 euros cada una tras comprar un boleto del número 58.546

  • Juan Carlos Quesada suma cuatro grandes premios de la Once repartidos en Llanes

Juan Carlos Quesada lleva dos décadas repartiendo suerte en el Oriente asturiano. Es la cuarta vez que vende cupones agraciados con el premio mayor. El pasado martes, el número 58.546 del que llevaba diez boletos en su cartera y que había agotado en su ruta matinal, resultó agraciado con 35.000 euros al cupón. Quesada vendió diez boletos en Posada y Llames de Pría. Fue él mismo quien comunicó la noticia a parte de los agraciados. Se trata de diez familias del concejo que recibirán 350.000 euros en total.

«Me enteré por la mañana. Me lo dijo un compañero y ahora voy a decírselo a los clientes que sé que lo tienen», comentaba ayer Quesada mientras entraba a la cafetería MMM de Posada a vender sus boletos. Los dueños del local, Javier Rosete y María Teresa Gutiérrez, fueron una de las diez familias agraciadas. No se lo podían creer. Tenían una alegría contenida. Se estrenaban como afortunados pero la buena noticia les coincidió con la efeméride de una desgracia familiar y tenían una sensación agridulce. «Si fuese en otras circunstancias», aclaraba Gutiérrez mientras se secaba las lágrimas, «estaríamos encantados pero hoy (por ayer) hace cuatro meses que se mató un hijo en un accidente de moto». Su marido, mientras tanto, no paraba de atender a los clientes que se acercaban al bar a ver si habían resultado agraciados.

Entre ellos, se encontraba el vecino de Niembro Alejandro Sustacha, que mostraba orgulloso el cupón premiado. «Pensábamos que era el gafe y mira», señalaba Quesada. Sustacha, jubilado desde hace veinte años, es cliente habitual de la cafetería y ya tiene experiencia en llevarse pellizcos de la suerte aunque reconoció que «es la primera vez que gano esta cantidad. Me lo dijo ahora mismo el lotero y lo primero que hice fue llamar al ama de llaves. No se lo creía. Hasta ahora me han tocado premios pequeños, el último de 700 euros en la Primitiva».

Quesada no conseguía ayer avanzar en la ruta. Su teléfono echaba humo y todos le paraban por la calle. «Esto es una pasada. Voy más retrasado que nunca, no doy abasto pero tengo mucha alegría por todo esto», confesaba. Este veterano repartidor no se ha llevado nada en esta ocasión porque «los vendí todos» pero es ya la cuarta vez que trae la fortuna al Oriente asturiano. La próxima semana hará tres años que vendió 43 cupones premiados, un total de 1,5 millones. Entonces sí se quedó con un boleto agraciado con 35.000 euros. «Soy de Coviella, en Cangas de Onís, y siempre que dejo algo en el pueblo me quedo con uno», aclaraba. Pocos meses después, Juan Carlos Quesada entregaba otros dos cupones de máquina con 35.000 euros cada uno y la última vez que repartió suerte fue en mayo del 2014. Entonces fue el cuponazo que cayó en la cafetería El Trasgu de Nueva de Llanes, donde propietaria y empleada le compraron dos boletos por los que recibieron después 30.000 euros cada una. «Tengo muchos clientes, cada vez más. Pero para mí son sobre todo amigos porque a algunos los conozco desde que era pequeño y me encanta darles estas alegrías», confesaba.

En esta ocasión, este popular vendedor de la Once también llevó la suerte a la localidad llanisca de Llames de Pría. «Allí vendí otros cinco cupones. Uno de ellos a la dueña de La Pumareda», contaba mientras atendía a la lluvia de felicitaciones que recibía a su paso.