El Comercio

Desalojan a siete personas tras venirse abajo parte de un edificio en Llanes

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Piedras de gran tamaño y cascotes cayeron a partir del mediodía sobre la transitada calle de Manuel Cue, en el caso histórico de Llanes. / JUAN LLACA

  • El Ayuntamiento declara la «ruina inminente» de dos inmuebles en la calle de Manuel Cue, tras el desprendimiento de grandes piedras y cascotes

Superado el mediodía de ayer en Llanes, la pared Norte y parte de la fachada del edificio número 15 de la calle Manuel Cue, de cinco alturas, se desplomaba sobre la techumbre de una vivienda colindante, de tres alturas, la que ocupa el número 13 de la citada vía. Desde doce metros de altura también cayeron sobre la vía pública numerosas piedras y cascotes. Efectivos de Bomberos balizaron el edificio, cortaron el tránsito por la calle y procedieron a desalojar un bajo comercial y a evacuar cuatro pisos, ocupados por un total de siete personas, que residían en ambos edificios. Una pescadería, situada en el bajo del número 13, tuvo que suspender de inmediato su actividad comercial. En torno a las diez de la mañana había caído una primera piedra desde la pared lateral y dos horas más tarde se producía el gran desplome. De la pared aún penden numerosos materiales que pueden precipitarse en cualquier momento.

Por fortuna no se registraron daños personales. El Ayuntamiento ha realojado a uno de las siete personas que han tenido que dejar su vivienda al no disponer de un alojamiento alternativo.

Durante de la tarde de ayer, desde el Ayuntamiento de Llanes se emitía un comunicado anunciando que técnicos municipales desplazados al lugar de los hechos consideraron, tras una primera inspección ocular, que «existía amenaza de ruina física inminente», por lo que se hacía necesario «desalojar ambos edificios». Con posterioridad, se entregó en mano a los propietarios de ambos bloques una Resolución por la que desde el Ayuntamiento detallan que se procede «a la clausura cautelar y provisional de locales comerciales y edificios», así como a la «declaración de ruina inminente» de los inmueblles. También se especifica que el arquitecto técnico municipal vigilará los edificios «proveyendo las medidas que se requieran para preservar de cualquier peligro a personas, edificios o vías adyacentes». Finalmente, se requiere a los propietarios de las viviendas a fin de que presenten, en el plazo de tiempo más breve posible, «proyectos técnicos que garanticen la seguridad de los edificios y ejecuten de inmediato las medidas de seguridad procedentes».

El Ayuntamiento de Llanes también recuerda que se «vio obligado» hace tiempo a intermediar entre los propietarios de los dos inmuebles, «que no se ponían de acuerdo», para llevar a cabo obras con el fin de evitar desprendimientos y garantizar la seguridad de las personas. En concreto, el 20 de julio de 2016, requirió a la propiedad del número 15 de la calle de Manuel Cue para ejecutar las medidas necesarias con el fin de que el edificio «se encuentre en las debidas condiciones de seguridad, ornato y cumplimiento de los deberes urbanísticos». Se les detallaba de que el revestimiento de teja cerámica existente en la fachada Norte del inmueble «había perdido adherencia con el parámetro vertical, existiendo riesgo de desprendimiento sobre la calle de Manuel Cue». Y se advertía a los propietarios que de no ejecutar esas obras se harían «de forma subsidiaria, por personal municipal y a su costa».

Agotados los plazos legales sin recibir contestación, desde el Ayuntamiento se dictó una segunda resolución, «entregada en mano», con fecha 21 de septiembre de 2016. En ella se les volvía a conminar a iniciar las obras «de forma urgente para que el edificio recobrase las debidas condiciones de seguridad». Diez días más tarde, la pared se desplomó.

«Tendré que ir a juicio»

Para Víctor Hernández esta era la crónica de un suceso anunciado. «Llevo años denunciando esto, que me caía agua porque arrollaba por las uralitas y las tejas, las cuales estaban rajadas», confesaba ayer tras lo ocurrido. E insistía en que estuvo «años pidiendo a los propietarios del inmueble que linda conmigo que lo arreglaran y se negaban, porque decían era mía la pared». Ahora, tras lo ocurrido, considera que «tendré que ir a juicio, no me queda otra». El es propietario de la pescadería y del primer piso del bloque contiguo y ayer también confirmaba que «le manifesté la situación al Ayuntamiento».

El propietario del segundo piso del número 13 de la calle Manuel Cue, Víctor Vallejo, también admitió que lleva «desde hace por lo menos dos años diciendo que hemos tenido que hacer agujeros en el techo de una habitación porque nos caía el agua por barreños enteros». Contó que «pintamos las habitaciones continuamente por la humedad» y también relató que al reclamar a los vecinos del número 15 «me decían que era una pared medianera y que tendríamos que pagar la obra al cincuenta por ciento».

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