El Comercio

Maiche Perela dona una medalla de plata con 91 años de historia

Reverso, con fecha.
Reverso, con fecha. / J. LL.
  • Perteneció a Egidio Mijares, jugador de aquel equipo que en el campo piloñés de Pialla perdía contra el Littin gijoñés por cinco goles a uno

  • La presea le fue entregada a los futbolistas del Llanes, que en 1925 jugaron la final del Campeonato de Asturias

La concejal de Cultura de Llanes, Marisa Elviro, y el recuperador del patrimonio local, José Antonio Anca, presentaban ayer una medalla de plata que los jugadores del Llanes F. C. se habían adjudicado en el año 1925. La presea fue donada por Maiche Perela Beaumont y había pertenecido a su tío abuelo Egidio Mijares, quien por aquellas fechas ocupaba la demarcación de medio volante en el equipo de la villa. También estuvo presente en el acto Juan José Fernández, actual presidente del C. D. Llanes.

El equipo llanisco que conseguía la medalla en el año 1925 disputaba el Campeonato de Asturias de segunda categoría. En semifinales, los llaniscos se habían impuesto a doble partido al C. D. Bustiello, de Mieres, y en la otra semifinal los gijoneses del Littin, equipo desaparecido en la actualidad, superaban al Luarca. Llaniscos y gijoneses decidieron disputar la gran final en el campo de Pialla, en Infiesto, el 5 de julio de 1925, y el partido concluía con victoria gijonesa por cinco goles a uno. El reverso de la medalla deja bien claro que el Llanes F. C. había sido finalista.

Como dato curioso cabe resaltar que el domingo anterior a la gran final, los llaniscos habían acudido a Infiesto para aclimatarse al terreno de juego y acabaron derrotados por la Piloñesa con el concluyente resultado de nueve goles a cero. El día de la final, los llaniscos formaron con Ángel Zubizarreta; Getino, Saro; Egidio Mijares, Mariano Zubizarreta, Mateo; Vicente Pedregal, Bruno, Rigo, Fermín y Oves.

A la hora de depositar la medalla en el Ayuntamiento, Maiche Perela comentó que «como mi familia, siempre entendí que el patrimonio cultural es una herencia que corresponde a toda la comunidad y, en consecuencia, es necesario compartirlo para que no se olvide».