El Comercio

Jesús Sanz Montes destaca la «devoción firme y resuelta de Llanes»

El instante de la coronación de la Virgen de Guía, en la basílica de Llanes, cuyo encargado fue el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes.
El instante de la coronación de la Virgen de Guía, en la basílica de Llanes, cuyo encargado fue el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes. / NEL ACEBAL
  • Florentino Hoyos, párroco y gran impulsor de la coronación, invitó a los llaniscos a transmitir su amor por la venerada

«Tutelando con maternal desvelo a todos los hijos de esta parroquia» encontró el arzobispo de Oviedo, Jesús Sanz Montes, a la Virgen de la Guía el día de su Coronación Canónica. Fue el encargado de colocar su honorífica tiara a la imagen y, durante su homilía, también quiso destacar la «devoción firme y resuelta de Llanes» hacia ella. Dibujó con palabras la escena de la Anunciación y describió a María como una madre protectora, alegre y un ejemplo para los cristianos.

Y tras la procesión, ya en el campo de la capilla, Sanz Montes confesó que le había conmovido especialmente «poder pasear con la Virgen por estas calles pidiendo por los de antes y los de ahora, los que están lejos y los que vivís aquí, ancianos y pequeños. Por toda la gente que en torno a la Guía tiene algo que esperar, algo que compartir y algo en lo que creer». Compartió las palabras del alcalde, Enrique Riestra, que le había advertido que la procesión «es larga pero es guapa» y agradeció su papel a todos los que quisieron asistir a esta cita con la fe, en especial a «los pequeños danzantes, que fue un primor verlos bailar delante de su Virgen». «Vendré más veces, más discretamente, para poder encomendarme a esta Virgen que en este día precioso hemos podido coronar junto a su hijo», concluyó.

El párroco local, Florentino Hoyos, fue uno de los principales impulsores del acto de coronación, que ayer fue una realidad. Recordó que «hace más de quinientos años que unos marineros sintieron la especial protección de la Virgen, que les guío hasta las orillas de esta villa y aquí llegaron sanos. Por este motivo, y desde entonces, en Llanes la Guía ha tenido una gran devoción». Un sentimiento que describió como «inculcado por nuestros mayores» y que invitó a continuar «transmitiendo a nuestros hijos». «Que nuestra señora de Guía siga protegiendo a nuestro pueblo y que su devoción sea para nosotros un faro que nos ilumine», deseó.