El Comercio

Cerca de 300 cabezas de ganado vacuno acuden en Colombres a la V Feria de Ribadedeva

Pablo Nosti con una pareja de vacas tudancas uncidas al yugo.
Pablo Nosti con una pareja de vacas tudancas uncidas al yugo. / J. LL.
  • Llegaron vacas de Montaña bien cebadas, extraordinarias reses de Valles y llamaban la atención los ejemplares de la raza Tudanca

En terrenos de La Boriza de Colombres se celebró ayer la V Feria de Ganado de Ribadedeva con presencia de cerca de 300 vacas, novillas y terneras. También llegaron varias decenas de yeguas y caballos y resultaba testimonial el número de ovejas, cabras y burros. La feria tenía carácter de Exposición y a la cita acudieron estabulaciones de Colombres, Bustio, Pimiango, Boquerizo, Noriega, La Franca y Andinas y también de la localidad llanisca de Purón. El Ayuntamiento de Ribadedeva subvencionaba los gastos de transporte del ganado.

Se vieron lotes de vacas de Montaña muy bien alimentadas, extraordinarias reses de Valles y causaba sensación la presencia de vacas, sementales y bueyes de la raza Tudanca, propiedad del ganadero Pablo Nosti, llegado desde la localidad de Pimiango. Y destacaba un simétrico lote de terneros pasteros de Valles, de aptitud culona, que a decir de los entendidos tendrían un precio «superior a los 650 euros por cabeza».

En calidad de observador, sin aportar ganado, acudió a la feria el peñamellerano Julian Collado, reconocido criador de vacas de Montaña. El número de tratantes e interesados en posibles operaciones era testimonial. De hecho, los organizadores comentaron que el objetivo de la feria era «poner en valor el sector primario del municipio; servir como escaparate a la ganadería de Ribadedeva y crear un marco para promover compraventas en el futuro».

De forma paralela se instaló un mercado de productos tradicionales: quesos, embutidos, legumbres, artesanía diversa, bisutería y telas.

La jornada se daba por concluida con una animada comida de confraternización, utilizando como reclamo una paella de más de 200 raciones elaborada por Francisco Ruiz, vecino de Prío, y su hija María, que utilizaron veinte kilos de arroz, trece de jamón de cerdo, cuatro pollos, langostinos, rabas y mejillones.