El Comercio

«Sabía que tenía un barril curiosín»

«Sabía que tenía un barril curiosín»
  • El ganador de la Mejor Producción de Sidra Casera, el parragués Miguel Rosete, utilizará el premio recibido como «gancho turístico»

Jubilado del sector de las aseguradoras, Miguel Rosete, recibió ayer a EL COMERCIO en su residencia natal, La Quintana de Sinariega (Parres). Allí exhibió orgulloso el diploma que acredita que los casi 900 litros de sidra que ha elaborado este año son la Mejor Producción Casera 2016, tal y como falló este domingo en Villaviciosa el jurado de este certamen. No pudo recoger el premio, lo hizo su hija Beatriz, de 18 años. Y es que, este lagarero de tradición y vocación se encontraba en Córdoba de cacería cuando el presidente del jurado, Chema Pezón, le otorgó el primer premio del concurso.

«Sabía que tenía un barril de cuidado, curiosín, pero de ahí a ganar...», comentaba. El premio le pilló de improvisto. «Estaba comiendo en Pozoblanco cuando me llamó mi hija para contármelo y la verdad es que fue una sorpresa tremenda. Todos los cordobeses brindaron conmigo», relataba. Rosete advirtió de que «fue todo una casualidad». Se inscribió en el certamen representando a Parres a través de la Sociedad de Sidra Casera de Piloña. «Soy aficionado a las tradiciones y me gustó la idea. Llevé a Villaviciosa una caja y tuve suerte, pero en ningún momento fui a ganar nada. Lo veía muy difícil porque hay gente muy semiprofesional», explicó.

Con la alegría ya reposada, este lagarero recordó cómo aprendió de sus padres el oficio. «Siempre tuvimos sidra en casa. De ellos aprendí los tiempos, las formas y los meses», comentó. Con los años aprecia que «ahora hay más higiene en los barriles». Su máxima es: «botella tomada, botella lavada». Reconoce que no se dedica a la sidra «para ganar dinero. Lo hago por gusto, satisfacción personal y porque me gusta compartirla con mis amigos y familia. Para ellos, siempre tengo».

Sin embargo, este título le servirá «como aliciente» y «gancho turístico» para la casa rural que explota, al lado del llagar. «Tengo ganas de hacer un llagar mayor, aumentar un poco la producción por si quiere alguien comprarme alguna botella», detalla. Miguel Rosete quiso agradecer el premio a su amigo de la localidad parraguesa de Bodes, Hilario González. Él fue quien le regaló 75 litros de manzana variada porque «yo tenía muy poca». En su opinión, «cuanto más variada y de diferentes sitios sea, mejor sidra». Y parece que funciona.