El Comercio

El cabraliego más joven del Urriellu

Jorge González junto a su tío, Sergio González, el pasado lunes, en la cima del Urriellu.
Jorge González junto a su tío, Sergio González, el pasado lunes, en la cima del Urriellu. / E. C.
  • Jorge González Bada, empleado del albergue Jou de los Cabrones, corona la cima por la cara Este tras 11 años esperando esta hazaña

Dicen que escalar es sobre todo una labor mental. Y Jorge González Bada, vecino de Cabrales de 19 años y trabajador desde hace tres en el refugio familiar, Jou de los Cabrones, lleva preparándose más de una década para cumplir un «sueño alpinístico»: subir al Urriellu por una de las rutas más complicadas, la vía Cepeda, situada en la cara Este de esta conocida montaña asturiana. Son 350 metros de escalada aérea y libre, con caídas de cien metros a cada lado. El pasado lunes lo consiguió junto al guía argentino, Quico Cerdá, y su tío y jefe, propietario de los refugios Urriellu y Jou de los Cabrones, Sergio González.

La primera vez que este joven cabraliego hizo cima en el Urriellu tenía solo 8 años. Entonces alcanzó la cúspide por la cara Sur, conocida como vía directa de Los Martínez. «Desde los 6 llevo subiendo al refugio con mi tío Sergio. Lo mío es la montaña. Con él subí la primera vez al Urriellu y también al Torrecerredo. Tardamos tres días...», recuerda. Ese día prometieron que volverían a subir juntos por la cara Este. «Hasta el lunes no pudimos, yo tenía muchas ganas de coronar el pico por ese lado y sentí mucha emoción al conseguirlo». En este tiempo, Jorge ha entrenado sin parar y ha culminado con éxito muchas ascensiones en otros picos del macizo central como son los Cueros del Travé, el Torrecerredo (solo este año ha subido seis veces), Bermeja, Coello, Tiro del Oso, Boada, Torre de Paridad, neverón de Urriellu y los Albos, entre otros. El lunes puso el broche a la temporada.

Durmieron en el refugio Jou de Los Cabrones. Partieron de allí a las 8.45 horas. «Hacía mucho frío y estaba mojada la vía, se veía complicado», dice. En tres cuartos de hora alcanzaron la base de la montaña y tres horas después, avanzando poco a poco porque hasta les llegó a entorpecer la marcha algún copo que cayó cuando ascendían por la mitad de la pared, logró hacer cumbre. Eran las 12.45 horas. «En el tercer cuarto largo ya entré en calor e hicimos una escalada perfecta. Arriba estaba todo despejado. Sentí una emoción tremenda», confiesa. De esta forma, puso el broche a un fin de temporada en el refugio y se ha convertido en el cabraliego más joven que corona este conocido pico.

Pero Jorge González no se cansa, quiere más. Ahora el montañero se plantea un nuevo reto: subir al Urriellu por la cara Norte, una de las vías más difíciles, en el 2017. Pero antes tendrá que volver a Granada, donde cursa los estudios de Técnico Deportivo de Media Montaña. «Después quiero sacarme el título de Técnico de Escalada. Lo mío es esto. La montaña me da vida», dice orgulloso el alpinista.