El Comercio

El empresario riosellano César Lorences del Cueto rodeado de su familia.

El empresario riosellano César Lorences del Cueto rodeado de su familia. / E. C.

Fallece el empresario riosellano César Lorences

  • Amaba el mundo de la tauromaquia, lo que le llevó a convertirse en cronista amateur de las corridas de Gijón y Oviedo

Los ciudadanos de Ribadesella despiden esta tarde al único cronista taurino conocido en el concejo, el empresario César Lorences del Cueto, fallecido el lunes a los 90 años de edad. Nacido en El Taralluengu, una casa solariega de Camangu, en el año 1926, Lorences siempre sintió gran afición por la tauromaquia. Esta pasión por la fiesta nacional le llevó a convertirse en sus años mozos en reportero amateur que narraba lo acontecido en los espectáculos taurinos que llegaban a las plazas de Oviedo y Gijón.

Según contó en una entrevista, llegó a conocer a Manolete unos días antes de su muerte en la plaza de toros de Linares. Tras torear en la feria de Begoña de Gijón, el maestro cordobés se acercó a Ribadesella para descansar. Lorences fue en su busca a la playa de Santa Marina, pero el espada le negó la que pudo haber sido su última entrevista. Su firma no fue necesaria en aquella ocasión pero con antelación apareció en publicaciones asturianas ya desaparecidas como La Voz de Asturias, La Región o el Oriente de Asturias y también en la revista mexicana El Redondel o en El Burladero de Madrid. Para sus crónicas taurinas, Lorences siempre utilizó el seudónimo de 'Luces', un acrónimo de Luisa, su mujer y César, su nombre.

Con Luisa González se casó en el año 1952 y de aquel matrimonio nacieron dos hijos, Marisa y César, que aportaron otros cuatro nietos a la familia: Elena, Amaya, Beatriz y César. Hijo de un militar de profesión, el patriarca de esta familia pasó su infancia entre Ribadesella, Gijón, Llanes y Nueva. Uno de sus primeros trabajos lo desempeñó en el Ayuntamiento de Ribadesella como auxiliar administrativo. Allí estuvo tres años. Posteriormente fue agente de viajes y seguros o comercial de colchones y somieres. Más tarde, en 1956, la familia monta una mercería y poco después crea la Autoescuela Santa Marina, una iniciativa empresarial que se unió a la Autoescuela Sella para crecer como la espuma. Con ese último nombre abrieron en Llanes, Colunga y Villaviciosa.

Lorences también fue secretario de La Cultural, del Casino de Ribadesella y de la Cofradía de la Mesa de Asturias. Desde esta última, fundó la Hermandad de la Mesa del Oriente de Asturias de la que fue presidente, dejando el título honorífico al Rey Juan Carlos I. Gracias a su participación en estas cofradías y hermandades, Lorences conoció a personajes como Sabino Fernández Campo, Severo Ochoa o Emilio Alarcos entre otros muchos. Siempre fue un gran conversador y participó en todo tipo de tertulias. Su funeral se celebrará a las cuatro de la tarde en la iglesia parroquial de Ribadesella. Posteriormente será trasladado al cementerio parroquial de Meluerda.