El Comercio

Los Lagos, una «locura» por la masiva afluencia de vehículos

Algunos conductores acabaron aparcando en las camperas de la subida.
Algunos conductores acabaron aparcando en las camperas de la subida.
  • Los aparcamientos de Buferrera y La Tiese se llenaron dos veces. Fueron casi un millar los coches que accedieron al entorno protegido

Caótica fue la jornada que se vivió ayer en los Lagos de Covadonga ante la gran afluencia de visitantes que decidieron pasar el día en el que es el espacio más visitado de los Picos de Europa. Fueron muchas las personas que optaron por acercarse a este paraje y alejarse de la niebla que cubría la franja costera, pero los miles de vehículos que se dirigieron al Enol y el Ercina acabaron por colapsar este entorno pese a la labor realizada por la Guardia Civil y los reguladores del Parque Nacional, que pasadas las seis de la tarde seguían trabajando en el lugar dado el gran número de turistas que todavía había en los Lagos.

Sobre el mediodía se cortó la carretera en la rotonda de Covadonga al llenarse los estacionamientos de Buferrera y La Tiese. Los numerosos vehículos que había pasado antes del cierre de la calzada formaron una gran caravana de varios kilómetros a partir de Les Veleres. Varios conductores, cansados de que tardasen en librarse plazas de aparcamiento acabaron, estacionando sus vehículos en los arcenes y las camperas de la carretera. Y no faltaba quien decía que lo que se vivió ayer en este entorno fue «una locura» de coches, gente y problemas circulatorios.

Pese a esta situación la mayoría de los conductores eran comprensivos con la situación y fueron pocos los que se dieron la vuelta. Los aparcamientos de La Tiese y Buferrera, con una capacidad conjunta de 350 plazas, se llenaron y vaciaron dos veces a lo largo de la jornada. A lo que hay que sumar los coches que llegaron al lugar ya por la tarde. En total la cifra de vehículos que ayer estacionaron en los Lagos se acercó al millar.

También en Covadonga

Pero los problemas de tráfico no solo se registraron en los Lagos. En el Santuario, coincidiendo con la celebración de la misa, también se produjo un colapso al no haber suficientes plazas de aparcamiento para absorber a todos los vehículos de los visitantes que se acercaron al Real Sitio. Incluso hubo retenciones puntuales en El Repelao, antes del Santuario.