El Comercio

Dos horas de atasco para ver los Lagos

La hora punta de subida a los Lagos de los visitantes coincidió con la bajada de varios autobuses alargándose aún más las retenciones en la carretera de acceso.
La hora punta de subida a los Lagos de los visitantes coincidió con la bajada de varios autobuses alargándose aún más las retenciones en la carretera de acceso. / NEL ACEBAL
  • «La imagen que damos es penosa», lamentan los taxistas que trabajan en el lugar

  • Los reguladores del Parque cortaron la carretera de acceso a las once y media al llenarse los aparcamientos de Buferrera y La Tiese

Los Lagos volvió a vivir ayer otra jornada de masiva afluencia turística que originó un gran caos circulatorio y caravanas de vehículos de más de una hora en el Parque Nacional. Esta situación provocó un gran malestar entre los conductores, privados y particulares, que criticaron la falta de previsión de la circulación en la zona y de información sobre las alternativas al vehículo privado y el funcionamiento de autobuses-lanzaderas.

A las once y media de la mañana, los reguladores de tráfico de Picos tuvieron que cerrar el acceso a los Lagos (CO-4) en la rotonda del Santuario tras completarse los aparcamientos de Buferrera y La Tiese, que a pesar de las 345 plazas que ofrecen empezaron a llenarse a las nueve. Una patrulla de la Guardia Civil informó a pie de carretera a los conductores que deseaban acceder al entorno protegido. «Está cortado por la gran afluencia de circulación, abrirán cuando los coches empiecen a bajar pero aún están los aparcamientos llenos», explicaron.

La bajada de algunos autobuses coincidió con la hora punta de subida de turistas por lo que se alargaron aún más las retenciones a la altura de Les Veleres, donde los controladores del Parque instalaron el segundo control.

Cristina Estévez y Gorka Garmendia, de San Sebastián, dejaron el coche kilómetros antes de este punto porque «vamos a llegar primero caminando». Con chándal y zapatillas, cogieron las mochilas y caminaron cuatro kilómetros hasta el lago Enol. Un poco más arriba, el madrileño Javier Barral llevaba casi una hora sin moverse del volante. Su mujer se había adelantado caminando a preguntar por la situación en los aparcamientos «de arriba». Tras enterarse, Barral decidió que «nos vamos caminando. Vinimos de aventura así que aparcaremos aquí mismo y vamos caminando al lago».

Cunetas abarrotadas

En ese entorno, la imagen era de coches mal aparcados en las camperas, miradores y cunetas de la carretera mientras caminaban a pie por la orilla. Otros optaron por dar media vuelta de nuevo hacia Covadonga, cansados de esperar. A las doce del mediodía,los Lagos eran un hervidero de coches y gente caminando por todas partes disfrutando de un día soleado. Junto al Lago Enol, estaba el tercer control hasta el Ercina, aquí el tráfico ya era fluido. El taxista de Cabrales, Fernando Pidal, trasladaba a una familia y mientras esperaba para poder pasar explicó que «igual habría estado bien cortar el acceso libre y tenerlo todo más controlado. Nos tiramos la mañana para poder subir. Los autobuses no deberían haber venido hoy.

En La Tiese los conductores del Taxi-tur coincidieron en que «a base de cortar la carretera nos salen viajes pero la imagen que damos es penosa. Sin tráfico subimos en 25 minutos y así tardamos como mínimo 50 y la carretera está en muy mal estado. Los hosteleros, por su parte, aprovecharon el tirón e hicieron el agosto porque «este puente fueron los días más fuertes del año». La familia de Pilar Barros, de Santiago, estaba indignada. Dos horas tardaron en subir y «nadie nos avisó de que esto estaba así, hubiéramos venido en taxi. Esto está muy mal».