El Comercio

Los seis kilómetros más macabros

fotogalería

Participantes y público se disfrazaron para la ocasión en la carrera que recorrió la villa. / Nel Acebal

  • La Carrera del Terror de Llanes reúne por Halloween a 250 animados participantes

  • Numeroso público abarrota la villa para presenciar la primera edición de esta exitosa competición deportiva

Aquelarres de brujas, novias y muñecas diabólicas, fantasmas, muertes, vampiros, zombies, niñas del Exorcista, calabazas o esqueletos. Fueron algunos de los disfraces que se pudieron ver en la primera edición de la Carrera del Terror que organizó la Asociación Deportiva de Balmori ayer en Llanes. La espesa niebla que se impuso sobre la villa ambientó aún más la terrorífica competición que atrajo a numerosos participantes de otros concejos del Oriente. En total, en la prueba de adultos se apuntaron unas 150 personas y un centenar sumaban los niños que participaron en las tres pruebas infantiles previas.

El corredor que primero cruzó la meta fue Emilio Bada, un ejemplo de superación, que completó el recorrido, los 6,66 kilómetros a la localidad llanisca, en 25 minutos montado en su 'handbike'. Recibió el calor del público y un premio por su esfuerzo. Le siguió, con el dorsal 18, Adrián Merino, preparador físico de Sestao (Vizcaya), que se impuso en la categoría masculina.

«El año pasado corrí en Balmori y, al enterarme de esta prueba, me pareció interesante y vinimos a pasar el día y participar. Y mira, todo salió muy bien», dijo tras registrar un tiempo de 25 minutos y 20 segundos. Respecto a los sustos y sorpresa que los participantes se encontraron durante el recorrido, Merino comentó que «al principio hasta reculé y paré pero luego ya vi que me iban a salir de cada esquina y tiré para adelante». Junto a Merino se clasificaron Pedro Gutiérrez y Eloy Norniella. En féminas, las mejores fueron Tamara Buerres, Ainhoa del Campo y Merche Buerres, quienes marcaron los mejores tiempos.

Tras completar el circuito, los participantes pudieron pasar por el stand de madera, ubicado junto a la salida, para tomar un refrigerio y recuperar el aliento. Niñas del Exorcista, varios fantasmas, zombies con motosierras sin cadena pero muy ruidosas, cadáveres de muñecos que caían desde un puente, zombies, extremidades amputadas, un muñeco de trapo tirado en medio de la carretera o efectos de luces y sonidos fueron algunos de los sustos que se encontraron los participantes durante el trayecto.

Lorena Borbolla, vecina de Balmori, fue la encargada de asustar a los participantes en el puente de la ría de Llanes. Metida en una cama, se hacía pasar por la niña del Exorcista. «Lo preparé todo esta mañana. Es un somier de verdad con dos colchones a los que hice el agujero para poder meterme», explicó.

La carrera también tuvo un detalle para el mejor disfraz individual que recayó en Manuel Pidal, quien portaba una cabeza dentro de una caja de cartón. El colectivo fue a parar a una pareja de novios espeluznantes vestidos de negro, Antoni Gómez y Cristina Robredo.

Hubo medallas para los más de cien niños participantes, estatuillas para los adultos ganadores así como cestas de vino, quesos, dulces y otros detalles que sirvieron de aliciente para una carrera donde inscritos y acompañantes pusieron la nota tétrica a una noche de muertos vivientes en Llanes.