El Comercio

José Ángel Moro, ayer, en la Torre del Reloj de Lastres.
José Ángel Moro, ayer, en la Torre del Reloj de Lastres. / JUAN LLACA

Los vecinos de Lastres piden proteger la Torre del Reloj de la acción de las palomas

  • «Los excrementos son corrosivos y van a acabar afectando a su maquinaria», advierte el presidente del colectivo vecinal, José Ángel Moro

«La Torre del Reloj de Lastres se ha convertido en un palomar». Así lo denunció ayer el presidente de la Asociación de Vecinos de Lastres y Luces, José Ángel Moro, quien instó al Ayuntamiento de Colunga a poner en marcha un plan para ahuyentar a «los centenares de aves» que se posan a diario en el tejado y campanario del inmueble. Según Moro, hace un año aproximadamente el Consistorio colungués instaló una malla para proteger la Torre, ubicada en pleno corazón del barrio de Balleneros, pero el problema, lejos de cesar, persiste y ha empeorado.

«Es espantoso. Si no se toman medidas, este monumento puede peligrar. Los excrementos de las palomas son corrosivos y van a terminar afectando a la maquinaria del reloj. Las escaleras están todas sucias y la estructura de madera del campanario acabará pudriendo», explicó. José Ángel Moro se mostró «muy preocupado» por este asunto aunque reconoció que el propietario del inmueble es Patrimonio, es decir, el Principado. «El Ayuntamiento debe tomar medidas y hablar con Patrimonio para intentar solucionar este asunto. Debió quedar hace un año algún hueco sin tapar y ahora las palomas campan a sus anchas. Hay más de 200. El ruido y la suciedad que generan es horroroso, hay que buscar soluciones», afirmó.

La Torre del Reloj de Lastres, de planta cuadrada y cuatro pisos de altura, nació como torre vigía y su construcción se remonta al siglo XV, aunque fue rehabilitada dos siglos después, como indica la fecha inscrita en sus paredes. Fue en 1751 cuando se la dotó del reloj que funciona con pesas y campana de repetición, tiene una esfera en números romanos y una aguja de único brazo que obliga a darle cuerda manualmente a diario. Está ubicado en el tercer piso del inmueble, que ejercía la función de control del puerto. En el piso superior se encuentra el campanario. En la base de la fachada sur estaban adosadas al edificio de la Torre, las antiguas escuelas de niños del siglo XVIII donde estudió el conocido matemático Agustín Pedrayes, hijo ilustre de Lastres.

Como originalidad, desde 1751 el reloj sólo dejó de dar las horas en una ocasión y en la esfera tiene una particularidad. Al tener sólo una aguja señala las horas por delante y los minutos por detrás. Por eso, las medias horas hay que buscarlas fijándose bien en los puntitos que separan una hora de la siguiente. Desde julio, este símbolo de Lastres, luce las nuevas banderas de la Comunidad Europea, España y Asturias, a la que se ha unido también la izada el pasado año de los Pueblos más bonitos de España. La Torre del Reloj forma parte del Conjunto Histórico Artístico de Lastres.