El Comercio

Las obras para levantar el Casino, con un presupuesto de 50.444 pesetas, finalizaron en el año 1910.
Las obras para levantar el Casino, con un presupuesto de 50.444 pesetas, finalizaron en el año 1910. / E. C.

Espectacular por fuera y ruinoso por dentro

  • El Ayuntamiento adquirió el edificio en 1990, por 1,4 millones de pesetas, y se comprometió a invertir otros 30 en obras para su restauración

  • El Casino de Llanes está afectado por la humedad y sus valiosos muebles están cubiertos por los escombros

El Casino de Llanes es, junto con el palacio de Partarríu, el edificio más fotografiado por turistas y visitantes que a diario se mueven por la villa de Llanes. Desde el 13 de agosto de 1990 el Casino es propiedad del Ayuntamiento llanisco, que adquiría el inmueble por la módica cantidad de 1,4 millones de pesetas, 8.400 euros actuales. El precio de venta se correspondía con la deuda que acumulaba la Sociedad Casino de Llanes, que se reservaba en usufructo de la primera planta del edificio por espacio de 50 años, de los que ya se cumplieron 26. En el acuerdo de compraventa el Ayuntamiento se comprometía a invertir 30 millones de pesetas en obras de restauración y a destinar el resto del inmueble a Centro Cultural. En la fecha de la simbólica venta, el edificio se encontraba muy deteriorado, la nómina de socios iba en alarmante descenso y la propiedad imaginaba encontrarse atenazada por una deuda imposible de saldar. La Sociedad Casino de Llanes tenía entonces 140 socios y en la actualidad, presidida por Jesús Álvarez, cuenta con 300.

La construcción del Casino costó 50.444 pesetas, las obras se iniciaban en 1908 y se daban por concluidas dos años más tarde bajo proyecto redactado por el arquitecto Juan Álvarez Mendoza, quien plasmó en Llanes las ideas que había adquirido en el estudio de los casinos de la Costa Azul francesa.

El edificio del Casino, que en la actualidad atrae el objetivo de las cámaras fotográficas por su belleza y robustez, se está viniendo abajo por dentro. La techumbre cae a pedazos y la Sociedad Casino de Llanes dirige el dedo acusador hacia el Ayuntamiento y a las actividades que allí se promueven: taichí y teatro. Opina Jesús Álvarez que los que practican el taichí «golpean con fuerza en el suelo y como efecto colateral se desploma el cielo raso del piso sobre la planta inferior». Y adelanta que el uso de las cubiertas del edificio, «para lanzar desde allí fuegos artificiales», trajo como consecuencia que por el suelo quedaran desparramados papeles y cartones que obstruyeron los desagües, quedando la zona convertida en una piscina: «El agua se fue filtrando lentamente y el techo de la segunda planta se vino parcialmente abajo», explica.

Ahora, como consecuencia de la humedad, no cierran puertas ni ventanas y las estancias están llenas de cascotes, algunos de ellos esparcidos por encima de valiosos sofás circulares del estilo art decó. A ello habría que añadir el expolio que sufre la instalación, como es el caso de la desaparición de los artísticos marcos de mármol que remarcaban los radiadores de la calefacción.

Adelantaba Jesús Álvarez que la Sociedad Casino de Llanes presentó varios escritos en el Ayuntamiento informando de la situación, «porque nos llueve dentro». Los lamentos siguen esperando contestación y eso que el alcalde de Llanes, en virtud de su cargo, «es presidente de honor de la Sociedad Casino de Llanes».

Principado y planes de empleo

Lo que le piden al Consistorio llanisco es que «miren por el edificio y que trasladen las actividades de lugar porque su efecto es devastador para el inmueble». También aseguraba Álvarez que la sociedad que preside lleva gastados 4.000 euros en la restauración de muebles y el acuchillado del suelo, y como consecuencia de la falta de atención ya acumulan «60 bombillas fundidas, la televisión y el vídeo estropeados por el agua, la caída del cielo raso y la desagradable circunstancia de que los automáticos de la luz salten con demasiada frecuencia».

El Ayuntamiento es consciente del deterioro del edificio y ha encargado al arquitecto municipal un informe detallado sobre el estado del inmueble y las actuaciones que precisa para subsanar sus daños. La edil de Cultura, Marisa Elviro, manifestó hace unas jornadas que, en su opinión, el Casino necesita «una rehabilitación integral». Para ello se ha solicitado la colaboración del Principado, pero mientras tanto se valora acometer pequeñas mejoras por medio de los planes de empleo locales.