El Comercio

Carolina Carmona.
Carolina Carmona. / E. C.

«Si no se recuerdan nombres de allegados debemos acudir a un especialista»

  • «En otoño e invierno, por la disminución de la luz solar, nuestro organismo a nivel bioquímico puede verse afectado y sentirnos más cansados y apáticos»

  • Carolina Carmona Psicóloga

El Ayuntamiento de Piloña ha puesto en marcha un taller de memoria, destinado a los mayores del concejo. La actividad se desarrolla tanto en las principales localidades del municipio, como Infiesto, Villamayor y Sevares, como en pequeños núcleos rurales, aprovechando las infraestructuras de sus centros sociales. Estos talleres están impartidos por la psicóloga, Carolina Carmona.

¿Por qué son necesarios estos talleres?

Los objetivos del coloquialmente denominado taller de memoria son: la estimulación y mantenimiento de las funciones cognitivas, la promoción de las relaciones sociales y la participación social en su entorno; todo ello conlleva una mejora de la calidad de vida de nuestras personas mayores. Impartir estos talleres en núcleos pequeños favorece, no solo una aproximación de un recurso que de otro modo sería inaccesible para la mayor parte de los piloñeses y piloñesas, sino dinamizar a personas que pasan mucho tiempo en soledad.

El Oriente es una zona muy envejecida, supongo que los problemas de memoria tienen, por tanto, una incidencia mayor.

Aunque se asocian los problemas de memoria a la edad, no todas las memorias se ven igualmente afectadas, la memoria remota (largo plazo) permanece casi intacta. Es en los procesos mentales en los que se requiere más atención y concentración, en los que se ve más afectada. Es inevitable que a medida que hemos aumentado la esperanza de vida de las personas surjan otro tipo de necesidades como es prevenir los procesos de dependencia y/o demencia. Precisamente estos talleres, junto con otras medidas sociales y asistenciales, retrasan esos procesos al favorecer que las personas mayores sigan integradas en su comunidad intentando favorecer su independencia y autonomía lo máximo posible.

¿Qué problemas o fallos de memoria pueden ser normales y cuándo hay que empezar a preocuparse?

Casi todas las personas tenemos 'fallos de memoria': '¿Dónde puse tal cosa? ¿A qué venía yo aquí? ¿Cerré el gas?', etc... La mayor parte de estos fallos tiene que ver con la falta atención y concentración al procesar la información. Si no registramos bien una información será aún más difícil recuperarla. Prestar atención (hacer una cosa y no varias a la vez) y hacerlas conscientemente (muchos actos cotidianos como cerrar el gas se hacen de forma automática y sin darnos cuenta) nos ayudará a no tener estos fallos tan habitualmente. Si lo que detectamos es que la persona no recuerda nombres de personas muy allegadas, no es capaz de seguir una conversación, olvida fechas muy señaladas... tendríamos que consultar con un especialista pues podríamos encontrarnos con algún proceso de demencia cuya detección precoz favorece su pronóstico.

¿Hay algunas técnicas o juegos mentales que puedan servir para mejorar la memoria de manera sencilla?

Cualquier tipo de actividad en la que ponga en marcha los circuitos neuronales podría favorecer nuestra actividad mental: conversar con una amiga, recordar la letra de una canción, hacer pasatiempos como sopas de letras o sudokus, jugar a juegos de mesa y cartas, escribir, aprender una poesía, recordar refranes, leer, realizar actividades creativas (manualidades, pintar...) como ves hay múltiples actividades, y muy accesibles, que favorecen nuestra actividad cerebral.

Como psicóloga, supongo que estará acostumbrada a las alteraciones anímicas por los cambios de estación. ¿El otoño es especialmente complicado para estas personas sensibles?

Es cierto que durante el otoño e invierno por la disminución de la luz solar, nuestro organismo, a nivel bioquímico puede verse afectado y sentirnos más cansados y somnolientos, más apáticos. Hasta que nuestro organismo se habitúe a las nuevas condiciones. Pero no por ser mayor el otoño va a sentarnos peor. Aunque si se observa que algunas dolencias se incrementan en esta época del año, no todas las personas mayores lo perciben así, en muchas ocasiones lo que nos encontramos es que es el cambio de hábitos con la llegada del frío: salir menos, disminuir las relaciones sociales y la actividad física, etc... lo que favorece el incremento de esas dolencias o molestias que padecen.