El Comercio

«Cogió la última ola, la que permanece»

Familiares y amigos de 'Perico' llevan las flores con las Ribadesella quiso despedir a este amante del surf.
Familiares y amigos de 'Perico' llevan las flores con las Ribadesella quiso despedir a este amante del surf. / NEL ACEBAL
  • En una emotiva ceremonia con referencias continuas al mar, familiares y amigos despidieron ayer a 'Perico' en Ribadesella

«El mar fue para Perico su vida, su pasión, su gozo. Y precisamente en el mar cogió la última, la mejor, la que permanece de las olas...». Estas fueron las emocionantes y emocionadas palabras que eligió el párroco de Ribadesella, José Ramón Fernández Abad, para despedir ayer a Pedro Alonso Cañedo, 'Perico' durante su funeral. Decenas de personas llenaron la iglesia de Santa María Magdelana de la villa para arropar a su familia y amigos en un momento tan difícil «y especialmente doloroso cuando llega además de forma tan repentina e inesperada» .

Con el mar como constante durante toda la ceremonia, recordaba José Ramón Fernández Abad que también a él le constaba que «en más de una ocasión alguna persona conocida le decía: Perico, ten cuidado. Y la respuesta de él era siempre: qué mejor sitio que el mar...», pues vinculado a él pasó gran parte de su vida, llegado de la meseta castellana, y disfrutó de muchas de sus horas más felices Pedro Alonso.

Al finalizar la ceremonia, una representante de la familia de 'Perico' tomó la palabra para dedicarle también sus últimas palabras y hacerle llegar, en ese momento final, su cariño para siempre, porque «nosotros, tu familia y amigos, nunca te olvidaremos» haciendo al mismo tiempo una entrañable mención a que Perico, en el mar, con las olas ya había «vivido en el cielo muchos días».

Plazoleta 'Perico Alonso'

Y como forma de recuerdo que perdure siempre, salió de esa misma intervención la propuesta de que «la plazoleta de la que entrabas y salías para ir de tu casa al mar y del mar a tu casa la llamemos Plazoleta 'Perico Alonso'», algo que mantendría el nombre de este pionero del surf aún más ligado al pueblo y al mar en el que pasó su vida.

Con el olor a salitre y la bruma cubriendo ya Ribadesella en una luminosa tarde otoñal, las cenizas de Pedro Alonso abandonaban la iglesia de Santa María Magdalena junto a todas las coronas y los ramos de flores blancas que le acompañaron en su último paseo junto al mar.

Nadie en la villa olvidará a Perico Alonso porque su figura formaba parte «desde hace años del paseo marítimo». Él mismo, en los años en los que no había servicio de Salvamento en las playas, ayudó a salvar muchas vidas en el mar junto a sus inseparables compañeros, unidos siempre en la búsqueda de la mejor ola, aquí o allí, en España o fuera, y logrando convertir un deporte que en los setenta apenas unos pocos practicaban en todo un emblema de la playa de Santa Marina de Ribadesella.

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