El Comercio

Con la literatura de acompañante

Las integrantes del club de lectura 'El Faro' iniciaron ayer la lectura con los mayores.
Las integrantes del club de lectura 'El Faro' iniciaron ayer la lectura con los mayores. / NEL ACEBAL
  • La iniciativa, pionera en el concejo e impulsada por el club 'El Faro', permite el intercambio generacional y ayuda a los abuelos a evadirse de la realidad

  • Los mayores de la Residencia de Lastres asisten a un taller piloto para escuchar relatos

Las palabras fueron ayer el hilo conductor de una tarde «distinta» en la Residencia de Ancianos de Lastres. Con escasos diez meses de andadura, han puesto en marcha un club de lectura para lograr que los abuelos puedan evadirse durante una hora y media de la realidad y regresar a otros tiempos. Y es que los libros permiten devolver a los abuelos a tiempos pasados y les da la posibilidad de experimentar, incluso, diferentes vidas. Las biografías y los relatos asturianos cortos son sus lecturas favoritas.

Casi una decena de residentes participaron en esta experiencia piloto. Se trata de una nueva actividad que oferta el centro en colaboración con el Club de Lectura 'El Faro' de Lastres, fundado en el 2010 y que en la actualidad reúne en torno a la lectura a nueve personas -ocho mujeres mayores de 65 años y un único varón-. Un día a la semana, los jueves de 17.15 a 18.45 horas, la residencia acogerá a una pareja de mujeres de 'El Faro', que se irán turnando para acudir al centro de mayores a leer textos sencillos.

Las lectoras se mostraron muy satisfechas por la acogida recibida. Las primeras narradoras que «rompieron el hielo» fueron Dolores Murcia y Mónica Fernández. En las siguientes semanas irán pasado todas, por pareja. «Les gustan mucho las biografías que iremos intercalando con relatos asturianos cortos, por ejemplo, de Palacio Valdés. Estamos un poco tomando contacto y vamos a ver cómo resulta, es una actividad novedosa y va a prosperar».

La idea surgió, según contó Menchu Blanco, otra de las integrantes del club 'El Faro', de casualidad. «Nos gustaba la idea de los bancos de tiempo, el trueque antiguo. Yo soy de Madrid y allí llevan funcionando más de 20 años. Los ciudadanos regalan horas a la comunidad de vecinos. En este caso queríamos prestar atención a los mayores, que no se sientan aislados y así fue como nos decidimos», explicó. A través de la lectura colectiva, Carmen Brañagonzález, más conocida como 'Carmencita', una de las residentes del centro, reconoció a Dolores Murcia. «Ibas a los cursos de manualidades de la Asociación de Mujeres Mayores de la Comarca de la Sidra y nos leías mientras hacíamos los trabajos», le comentó. Murcia también la reconoció, un ejemplo de ese vínculo que ha logrado traspasar los libros.

María Luisa Palencia, de 82 años, fue otra de las oyentes. «Me gusta mucho esta actividad. Se me pasa muy rápido el tiempo aquí», valoró la residente mientras 'Carmencita' realizó una propuesta: su deseo es poder leer la biografía de Jacqueline Kennedy Onassis.

Mónica Fernández salió muy contenta de la actividad. «Sienta muy bien ayudar a esta gente a que pase un hora agradable. Es una experiencia enriquecedora». Murcia también. Según les dijo, «es una cuestión de intercambiar porque nosotros también necesitamos de vosotros». No es el único encuentro intergeneracional que plantean desde la residencia que están realizando ahora la programación de actos navideños.