El Comercio

Genaro Riestra, una figura controvertida

El Ayuntamiento llanisco ha aprobado cambiar de denominación a la calle Genaro Riestra.
El Ayuntamiento llanisco ha aprobado cambiar de denominación a la calle Genaro Riestra. / NEL ACEBAL
  • El Consistorio aprueba retirar el nombre del falangista a una calle de Llanes en donde se le recuerda como un benefactor del concejo

El pasado lunes el pleno municipal de Llanes aprobó retirar el nombre de Genaro Riestra a una de las calles de la capital del concejo. La medida tiene como objetivo cumplir con la Ley de Memoria Histórica, tras la moción presentada por Izquierda Unida el pasado marzo. La calle pasará a denominarse José Enrique Rozas, primer alcalde de la Democracia en el concejo entre 1979 y 1987, primero con UCD y luego con Alianza Popular. Pero esta decisión ha vuelto a traer a la actualidad a Riestra, una figura controvertida.

Y lo es porque el recuerdo que se tiene de él en Llanes es el de una persona que fue un verdadero benefactor para el concejo, mientras que en Vizcaya, provincia de la que fue gobernador civil durante casi trece años entre 1944 y 1957, se le asocia a los años de mayor represión del Franquismo en este territorio.

Riestra nació en México en 1905. Estudió en Gijón y durante la Segunda República fundó el ideario falangista en Hispanoamérica. Fue responsable de la Falange en México, país del que fue expulsado, y en Cuba. En 1943 fue nombrado gobernador civil de Pontevedra y un año más tarde de Vizcaya, donde vivió hasta su muerte en 1957 y también donde fue enterrado.

Las crónicas de la época hablan de Riestra como una persona que siempre llevó a Llanes en su mente y en su corazón. Son numerosos los gestos que tuvo hacia la que sentía su tierra -su familia provenía de La Borbolla y se casó con María de los Ángeles de la Fuente, natural de Niembro-.

En 1953 realizó un donativo de 50.000 pesetas para construir el instituto de Llanes. Costeó las puertas metálica situadas aún hoy en día a la entrada del Ayuntamiento y también el reloj que corona el edificio, además de las vidrieras de la iglesia.

Fue nombrado Hijo Predilecto de Llanes y tuvo gestos con varios pueblos del concejo. Uno de ellos fue Niembro, donde todavía hoy el día de San Pelayo tras la misa las mozas cantan las coplillas del Genaro, unos versos que sirven para homenajear a Riestra por los favores que realizó a esta localidad.

También recuerdan las crónicas de la época la deferencia que tuvo siempre hacia sus vecinos, a los que cuando acudían a visitarle a Vizcaya atendía. Se cuenta que fueron más de un centenar los llaniscos a los que Riestra dio trabajo en la provincia de la que fue gobernador. Y que si el Ayuntamiento de Llanes necesitaba realizar alguna solicitud al Gobierno de la nación, Riestra estaba allí para secundar su petición.

Entre los proyectos que propuso y no se llevaron a cabo está el de la construcción de un área deportiva en la zona del Sablón. Lo presentó en mayo de 1949 e incluía campo de fútbol, pista de atletismo, de baloncesto, otra de tenis, una de patines, un frontón, una bolera, piscina y salas de gimnasia y boxeo. Riestra gestionó la concesión de dos millones de pesetas del Ministerio de la Gobernación para ejecutar esta actuación y dijo que, si el presupuesto era mayor, él pondría de su bolsillo el dinero necesario. El proyecto no llegó a ejecutarse por el rechazo del Ayuntamiento de Llanes a hacerse con los terrenos, entre otra serie de cuestiones.

En Euskadi el recuerdo que se tiente de Riestra como gobernador de Vizcaya es distinto. Él era el representante de Franco y ejerció una política altamente represiva en esta provincia, tanto con la lengua y cultura vasca -aseguran que ordenó retirar de los cementerios las lápidas en euskera- como con los trabajadores. Dicen que sancionó a 14.000 de ellos tras la jornada de paro convocada por la Junta de Resistencia en 1947. Pero por otro lado también llevó a cabo una labor destacable en localidades como Gallarta, a la que ayudó a desarrollarse, y hay constancia escrita de su apoyo al sector pesquero con reuniones con los armadores bermeanos.

Le fueron concedidas las medallas de oro de Vizcaya y de Bilbao, la segunda de las cuales fue retirada el pasado año por el Ayuntamiento de la villa, al igual que hizo con otras más de 500 de estas distinciones otorgadas durante el Franquismo.