El Comercio

Solidaridad que pasa de padres a hijos

Vanesa y Fernando Caso donaron de nuevo una enorme cesta de Navidad al Hogar Camila Beceña.
Vanesa y Fernando Caso donaron de nuevo una enorme cesta de Navidad al Hogar Camila Beceña. / NEL ACEBAL
  • Los hijos de Vicente Caso entregan una cesta con 2.000 kilos de comida al Hogar Camila Beceña

Una de las últimas voluntades de Vicente Caso Coviella es respetada desde hace doce años por sus hijos Fernando y Vanesa. El que fuera propietario del restaurante El Ñeru entregaba antes de la Navidad una gran cesta de alimentos al Hogar Camila Beceña de Cangas de Onís para colaborar con esta entidad en la alimentación de sus residentes. Sus hijos mantienen vivo cada año ese bonito gesto de su padre para quienes fueron sus vecinos de juventud.

Fernando y Vanesa hicieron ayer entrega en un emotivo acto de la enorme cesta de este año compuesta por cerca de 2.000 kilos de alimentos de primera necesidad, pero también por dulces típicos de las inminentes fechas navideñas que están por llegar en las próximas semanas. No faltaba tampoco una decena de décimos de lotería de Navidad que pueden convertirse en millones de euros si la suerte sonríe a esta residencia el próximo 22 de diciembre.

«Este es un legado que nos dejó nuestro padre por escrito. Llevamos 12 años viniendo por Navidad y es algo que hacemos con mucho cariño», les decía un emocionado Fernando Caso a los mayores de la residencia, a quienes les confesó que al mirarles se le venían recuerdos a la cabeza de los abuelos que él y su hermana ya no tienen y que, de alguna manera, los residentes simbolizan esta figura para los hijos de Vicente Caso.

Fernando aseguró que «mientras podamos seguiremos trayendo esta cesta por Navidad». Él y su hermana heredaron el negocio de su padre y no dudan en destinar cada año más de 4.000 euros a adquirir productos en los negocios locales, con la ayuda de varios vecinos y comerciantes de Cangas que son los que se encargan de conformar esta enorme cesta con la que también se atienden las necesidades alimenticias diarias de la residencia.

Entre los alimentos que ayer se podían ver había jamones, quesos, panceta, morcilla, chorizos, fabes, lentejas, mermelada, fruta en almíbar, café o aceite, por citar solo algunos productos.

Vicente Caso, nacido en Intriago, antes de hostelero en Madrid fue pastor en los Picos. Pasó muchas penurias en aquel tiempo y recordaba con cariño un trozo de pan que compartió un pastor con él. Décadas después se encontró a esta persona en una visita a la residencia y desde entonces decidió que cada Navidad les donaría una enorme cesta, un legado que mantiene sus hijos con gran respeto y cariño.