El Comercio

El ‘Brisas’, un barco a la deriva

Estado actual que presenta el barco ‘Brisas’ que se puede visitar en el puerto de Lastres.

Estado actual que presenta el barco ‘Brisas’ que se puede visitar en el puerto de Lastres. / Nel Acebal

  • El pesquero lleva 16 años varado en el muelle llastrín sin tener un uso definido

  • Los vecinos creen que puede ser utilizado como Centro de Interpretación, pero el alcalde dice que «es muy pequeño»

En el puerto de Lastres está atracado el ‘Brisas’. Si nadie hace nada por él, tras años a la deriva en cuanto a su utilidad, acabará por irse a pique. Su aspecto exterior así lo presagia. Los embates del tiempo han hecho mella en el casco y presenta un aspecto deteriorado. Y eso a pesar de que el Ayuntamiento de Colunga, a través de su alcalde Rogelio Pando, asegura que «cada cierto tiempo lo rehabilitamos para que esté en el mejor estado posible, lo intentamos mantener como podemos». Pero lo cierto es que el ‘Brisas’ no tiene hoja de ruta ni rumbo de futuro.

«No vamos a hacer nada con él», afirma el alcalde, «es un barco grande para moverlo y pequeño para acoger un Centro de Interpretación, como piden los vecinos. Ahora, por dentro, está vacío». Así las cosas resulta chocante que en 2005 se anunciara una partida de 71.840 euros para abrir al público «uno de los pesqueros más emblemáticos de Lastres, además de ser el más veterano de la flota asturiana de cerco», según puntualizaron entonces los responsables del proyecto, que consistía en ubicar en su interior un Centro de Interpretación de la villa lastrina, que busca dinamizar el turismo tradicional de la localidad.

La historia del ‘Brisas’ fuera del mar arranca en el año 2001. La entonces corporación municipal, que presidía el alcalde popular Daniel Gancedo, acordó salvar al barco del desguace tras 50 años faenando –fue botado al mar en 1956– y dando trabajo a varias generaciones de marineros de la parroquia. Quería convertir el barco en oficina de información turística; también se habló de montar allí una Escuela Taller de Carpintería de Ribera y luego, finalmente, el sentir popular hizo que el proyecto de futuro para el ‘Brisas’ acabase siendo un aula del mar. Fue ubicado en la explanada del puerto llastrín.

En 2005, la anterior coalición colunguesa, formada por PSOE-CDS, decidió darle un uso turístico y comenzó a mover los hilos en ese sentido. Ese año el proyecto de crear un Aula de Interpretación sobre la vida en el mar fue presentado al programa de subvenciones europeas, Proder II de la Comarca de la Sidra, y obtuvo una partida de 71.840 euros para, según indicaron los responsables del proyecto, «mostrar la realidad de la vida cotidiana de los marineros desde una embarcación» de forma que los turistas, en una visita guiada, pudieran recorrer el barco visitando los camarotes, la cubierta con los aparejos de pesca, la cocina, el puente de mando, la sala de máquinas o la bodega donde los marineros desalaban el pescado que recogían.

A pesar de las ayudas y de las buenas intenciones, nada de eso se hizo finalmente. Desde entonces, el ‘Brisas’ sigue esperando en el muelle. Cada vez más deteriorado y con un futuro incierto. Y parece que continuará así unos años. El alcalde Rogelio Pando lanza un envite a la Asociación de Vecinos de Luces y Colunga para que «entre todos los residentes pongan a funcionar el barco como centro de interpretación», ya que el consistorio no pudo