El Comercio

Jaime Izquierdo y Lluis Nel Estrada, ayer, en el foro.
Jaime Izquierdo y Lluis Nel Estrada, ayer, en el foro. / NEL ACEBAL

El Foro quesero riosellano pide un cambio en el modelo ganadero

  • Creen que el futuro de la comarca oriental asturiana pasa por la vuelta a los orígenes recuperando el pastoreo y aumentando las queserías

El foro de análisis y debate nacido en Ribadesella en torno al queso bajo el epígrafe de Talamera Cheese Féstival ha servido para aunar criterios entre elaboradores y expertos en Medio Ambiente y Desarrollo Rural. Todos ellos creen que el futuro de la comarca oriental asturiana pasa por la vuelta a los orígenes, recuperando el paisaje de pastoreo y apartándose de un modelo ganadero que en la actualidad está totalmente «equivocado». Es decir, en los Picos de Europa y su comarca en lugar de producir carne hay que elaborar queso porque es un negocio muy rentable. De este modo, las más de sesenta queserías actuales podrían duplicarse.

Así lo creen el piloñés Jaime Izquierdo y el cabraliego Javier Niembro. El primero, Jaime Izquierdo, reivindicó «un modelo de conservación de montaña» para los Picos de Europa en el que se apueste claramente por la protección de los pastizales en contra de su «matorralización». El segundo, Javier Niembro, defendió la recuperación de la 'reciella' como la mejor forma para la conservación del ecosistema pastoril. «Tiene que haber diversidad de animales pastando, no solo vacas, para que no se pierda la calidad delpasto», explicó Niembro.

Autocrítica

En este foro, capitaneado por el consultor gastronómico riosellano, Lluis Nel Estrada, también hubo autocrítica. En él se lamentó que las comunidades locales se hayan olvidado de su economía agraria y se apostó porque las aldeas vuelvan a ser «el cerebro de los territorios», dijo Izquierdo.

Para lograrlo hace falta formación y recuperar población. Tampoco faltaron las críticas hacia una Administración autonómica que «desconoce la capacidad del territorio que está gestionando» y cuya burocracia «colapsa el sistema y no permite innovar». La segunda revolución quesera pasa, por lo tanto, por volver al origen y recuperar los productos que se han dejado de producir.