El Comercio

Un grupo de pasajeros saliendo del funicular este verano.
Un grupo de pasajeros saliendo del funicular este verano. / NEL ACEBAL

El Principado prevé un plan de atención a los vecinos ante la revisión del funicular

  • Los técnicos revisarán el vagón y las vías, según ordena la Ley, y los residentes se acomodarán en las localidades próximas

Principios del 2017. Es la fecha que los trabajadores del funicular de Bulnes calculan que tendrá lugar la parada técnica del tren cremallera asturiano. Este medio de transporte comunica la localidad de Poncebos con la aldea de Bulnes, en el concejo de Cabrales. Próximamente se cerrará al público porque, siguiendo el protocolo que marca la Ley, tiene que ser sometido a una inspección técnica, según los trabajadores, «como la ITV de un coche».

En estos momentos, la consejería de Infraestructuras, Ordenación del Territorio y Medio Ambiente, está realizando los trabajos previos para sacar a contratación los trabajos de revisión del funicular. Una vez se conozcan los plazos de licitación del contrato y, por lo tanto, de la revisión, el Principado hablará con los ayuntamientos y vecinos afectados por el cierre temporal del tren para diseñar un plan de atención a sus necesidades.

El alcalde de Cabrales, Paco González (PP), explica que la última vez que se reunió con los responsables de la consejería fue este verano. Le comentaron que «el funicular se cerrará unos días y vamos a estar sin servicio». Todavía no se han puesto en contacto con él pero no ve mayor problema en la parada. En Bulnes, viven en esta época del año siete vecinos más otros residentes de la zona que, por diferentes motivos, se desplazan a la aldea a diario. En anteriores ocasiones, cuando el funicular tuvo que someterse a revisión, los vecinos buscaban un domicilio provisional en otra localidad del concejo de Cabrales durante el tiempo que duraban los trabajos. En este sentido, Paco González asegura que «los de Bulnes bajarán a vivir a Arenas, casi todos tienen casa aquí. Allí se quedarán únicamente los que tengan ganadería». Para esos casos, se trata de un par de vecinos, la opción para bajar a Arenas pasa por utilizar el Canal del Texu, como se hacía antiguamente. Se trata de una estrecha y empinada senda de 4 kilómetros y 500 metros de desnivel, único acceso al pueblo hasta la construcción del funicular en 2001.

El alcalde cabraliego también recuerda que «la última vez les dejaban bajar también por el túnel. Ahora sé que van a trabajar en la vía cuando la despejen de vagones así que no sé si lo podrán utilizar». Los trabajadores del funicular ratifican que «se están haciendo los trabajos previos y aún no tenemos fecha exacta de cierre. Cuando esté todo vendrá el director y nos dirá cuánto tiempo se va a parar y qué se va a hacer exactamente. Pero eso será para principios del 2017».

Establecimientos cerrados

En Bulnes, son conocedores de esta parada y no ponen objeción. En el bar, Casa Guillermina, comentan que durante los meses del invierno, los establecimientos de Bulnes cierran hasta Semana Santa y los vecinos bajan a vivir a otras localidades. Tan solo quedan dos familias ganaderas que, según explican, «utilizan el camino de toda la vida».

Esta revisión técnica «por exigencias legales», dentro de lo que se traducen como labores periódicas para, en definitiva, garantizar la seguridad a los usuarios de esta infraestructura es una rutina que precisa el mantenimiento del tren.

En octubre del 2014, por ejemplo, ya hubo otro cierre por el mantenimiento y conservación del funicular de Bulnes. Entonces, la actuación contó con un presupuesto final de 264.000 euros y se dilató durante 13 semanas. Las obras se llevaron a cabo en horario nocturno porque el Principado se propuso no interferir en la actividad diaria de los vecinos, que tienen como único medio de acceso al pueblo este funicular o, en su defecto, una ruta a pie a través de la Canal del Texu. Entonces los trabajos se hicieron por la noche, de 19 a 5 horas, durante 91 días. Las reparaciones previstas por Fomento en las vías se centraron en el ajuste y reparación de algunas de las piezas existentes en esta parte de la infraestructura, aunque principalmente afectó a la tornillería.

El funicular, de vía única y ancho métrico, tiene una longitud de 2,2 kilómetros y salva un desnivel de 402 metros, con una pendiente del 18,19%. Dispone de un coche de pasajeros en cada sentido y tiene capacidad para 28 personas. El coste del servicio, para montañeros y turistas en general, es de 17,10 euros solo ida para adultos (21,50 euros ida y vuelta) y 4,20 euros (6,50 con la vuelta) los niños. Los vecinos de Bulnes no pagan. Este transporte permite el traslado desde la orilla del Cares hasta el barrio de La Villa.