El Comercio

Los 4.000 libros de don Juan

José Antonio Anca frente a una de las estanterías de la biblioteca de Juan López Valor en la casa de 'Los Cañones', de Cardoso.
José Antonio Anca frente a una de las estanterías de la biblioteca de Juan López Valor en la casa de 'Los Cañones', de Cardoso. / J. LL.
  • Los volúmenes se encuentran en perfecto estado, son de muy diversa temática y algunos fueron impresos en México y Argentina

  • José Antonio Anca recuperó la biblioteca situada en una casa solariega de Cardoso

José Antonio Anca Gómez 'Anca', recuperador de patrimonio llanisco con dilatada experiencia como buceador en desvanes y aposentos de casas solariegas del concejo, está ante el gran golpe de su vida porque acaba de recibir la biblioteca del médico Juan López Valor, fallecido en 1995, que se encontraba depositada en la casona conocida como 'Los Cañones', ubicada en la localidad de Cardoso. De la biblioteca forman parte más de 4.000 ejemplares «de muy diversa temática y algunos son ediciones apócrifas que harían la delicia de los coleccionistas», afirma Anca, quien, además, destaca que «se encuentran en perfecto estado de conservación y en buena parte responden a obras inéditas en España al haber sido publicadas en México y Argentina durante la dictadura franquista». La donación procede de Ana Morales, nuera de Juan López Valor, y de la nieta, Sabina López Morales, que en la actualidad ejerce como médico en Jerez de la Frontera.

En el verano de 1936, Juan López Valor se encontraba en Santander ampliando estudios en la Universidad Menéndez Pelayo y allí le sorprendió la Guerra Civil. En la capital de Cantabria conoció a la llanisca Guillermina del Campo Carriles, licenciada en Química, con quien contrajo matrimonio en años posteriores. De la unión nacieron dos hijos: Eduardo, en 1943, y Juan Guillermo, en 1947. Guillermina fallecía tras el alumbramiento de Juan Guillermo y dos años más tarde López Valor se casaba con su cuñada Conchita, también licenciada en Química.

Dicen que López Valor era una persona «ilustrada, generosa, maniática, puntillosa y de izquierdas», según le contaron a Anca, quien lleva varios días trasladando libros desde la casona de Cardoso hasta la tercera planta de la Casa de la Cultura. Utiliza para ello un utilitario, propiedad de Toño Rozada, el que fuera jefe de obras del Ayuntamiento, y por esa razón todavía no pudo valorar con exactitud el material que recibe. Como cosas curiosas y de cierto valor, ya se encontró con un 'Atlas de Geografía Moderna', editado en Francia por Hachette, en 1889, «del que en España solo se conserva un ejemplar en la Biblioteca Nacional». Del año 1899 son otras dos joyas editoriales: 'Viaje por el Nilo' y dos tomos de la obra 'América del Norte'. Hay una traducción de las 'Mil y una noches' realizada por Vicente Blasco Ibáñez; varios tomos de la edición apócrifa argentina de Tarzán, «muy buscada por los coleccionistas», y varias ediciones de cuentos húngaros de principios del siglo XX, «que no aparecen en ningún catálogo».

En el lote se encuentran las obras completas de José María Pereda, casi todas las de Benito Pérez Galdós y bastantes de Fiodor Dostoyevski y Charles Dickens. También está allí la primera edición de 'Nel y Flor', dedicada en 1926 por Pepín de Pría a la familia Del Campo Carriles. Y no falta la obra de teatro 'Calla corazón', de Felipe Sassone, con la que se inauguraba en Llanes el teatro Benavente, el 24 de agosto de 1924.

La monja amiga de Felipe IV

Entre lo que a primera vista llama la atención, aparece una edición de 1772 del libro titulado 'Mística ciudad de Dios', obra de la monja María de Jesús de Ágreda. La edición anterior, del año 1670, «que fue prohibida por la Inquisición», está valorada en 4.640 euros. «María de Jesús de Ágreda se entrevistó con Felipe IV el 10 de julio de 1643 y de ahí surgió una relación epistolar de 20 años y más de 600 cartas, que se conservan. Ejerció como consejera espiritual y política del monarca», explica Anca. La monja gozó de gran fama en su época y tenía el don de la bilocación: un fenómeno sobrenatural y divino que le permitía estar al mismo tiempo levitando en un convento de Soria y evangelizando a los indios en lo que hoy es Texas y Nuevo México.

¿Cómo valora Anca la donación? «Sin menospreciar lo recibido hasta la fecha en el Archivo Histórico, creo que estos libros representan el lote más importante. La temática es muy variada y hay ediciones apócrifas que harían la delicia de coleccionistas. Sin haber podido entrar en muchos detalles, estimo que habrá obras muy codiciadas», detalla. ¿Qué supone a nivel personal para el recuperador de patrimonio? «Es un motivo de satisfacción que estos libros no hayan terminado en un contenedor y permanezcan ahora a disposición de quien quiera consultarlos», concluía.