El Comercio

Los siete empleados del Juzgado de Cangas reivindican más personal

Los trabajadores ayer durante la protesta con la magistrada en la primera fila, a la derecha.
Los trabajadores ayer durante la protesta con la magistrada en la primera fila, a la derecha. / JUAN LLACA
  • «Los trabajadores realizan horas por la tarde, sin retribuir, para agilizar la demora de casi un año que tenemos», explica la magistrada

Los siete trabajadores del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Cangas de Onís, cuyo partido judicial da servicio también a los concejos de Parres, Amieva, Onís, Ponga y Ribadesella, iniciaron ayer una serie de movilizaciones, concentraciones silenciosas, que repetirán todos los días 1 y 15 de cada mes de 12 a 12.30 horas en las puertas del Consistorio cangués, donde se encuentra la sede judicial. Con esta protesta reivindican la contratación de más plantilla, concretamente, de un funcionario más para dar salida a la carga de trabajo que tiene el juzgado y para equipararse a otros, de similar tamaño y volumen de causas, como ese Llanes, con 8 trabajadores.

Abanderando la protesta estaba la magistrada titular desde hace casi año y medio, la gijonesa Silvia Golfe González, que se encontraba acompañada de la secretaria judicial, dos gestores de Civil y Penal, tres tramitadores -dos de Civil y uno de Penal- y dos auxilios judiciales. «Tuvimos una baja por fallecimiento que se cubrió con un funcionario interino», explicó Golfe, quien añadió que «de los siete trabajadores que tenemos, dos son interinos».

La plantilla actual del Juzgado de Cangas de Onís reclaman ahora «un tramitador fijo» ya que, según Golfe, «es inviable tramitar esta cantidad de expedientes, unos 2.000 movemos al año, con el personal que tenemos. Hay que actualizar la relación de trabajadores para evitar retrasos en el servicio». Golfe explicó que «aunque la demora no es excesiva» en ejecuciones civiles ronda el año. «Además tenemos muchas peticiones que absorber que se juntan con lo que ya había atrasado», dijo. Golfe denunció que «son los propios empleados quienes realizan horas por la tarde, sin retribuir, para agilizar los plazos».