El Comercio

El belén de Lastres cumple 75 años

El nacimiento llastrino se mostró ayer al público por primera vez esta temporada.
El nacimiento llastrino se mostró ayer al público por primera vez esta temporada. / FOTOS DE JUAN LLACA
  • La villa marinera conmemora los tres cuartos de siglo de la instalación del nacimiento en la iglesia

Lastres luce su pueblo y, desde ayer, también su belén. Se trata de un nacimiento histórico, una joya de gran valía, tanto por sus piezas y montaje como por la maquinaria que le da luz y recrea su nostálgica ambientación. En 1938 se exhibió al público por primera vez en el garaje de la casa de los hermanos Victorero Lucio. En 1941 la familia lo donó al pueblo que lo instaló definitivamente en la iglesia parroquial de Santa María de Sábada. De eso, ayer se conmemoró el 75 aniversario. El párroco César Borbolla fue el encargado de bendecirlo y enseñarlo, a golpe de villancico, y también a los setenta feligreses que se acercaron al acto solemne celebrado al mediodía.

Y es que en la villa llastrina, y en toda Asturias a la vista de los datos registrados, es un ritual visitar este nacimiento. Unas 1.700 personas pasan cada año por el altar de El Cristo para ver funcionar la instalación. Para muchos, marca el inicio de la Navidad. Es el caso de la familia de Luces formada por Amparo Menéndez y sus hijos Alejandro, de 4 años, y la bebé Lola Álvarez, que con tan solo nueve meses se fijó en el pequeño pesebre del nacimiento a petición de su hermano. Iban acompañados por su tía Tamara Álvarez quien comentó que «venimos todos los años desde que éramos crías y ahora lo repetimos con nuestros niños. El sistema que lleva por dentro es único. En Lastres estamos muy orgullosos del belén».

Este grandioso nacimiento, en el que un equipo de media docena de personas emplea 400 horas en su montaje, que incluye más de 200 figuras -las de los tres Reyes Magos se exhiben únicamente el día 6 de enero-, 80 casas y palacios y ocupa doce metros cuadrados, muestra un paisaje realizado a mano en 12 bloques de escayola con arbolado natural. Lo más curioso y quizás lo más valioso es la maquinaria que esconde detrás y que permite representar el ciclo del día. Según explica el encargado de montar el nacimiento e integrante de la Asociación Cultural Astuera, Luis Carrandi, «es un sistema que permite representar el sol con su luz, el arco iris, la luna, las estrellas, el alba, el ocaso, ese amanecer rojo de Lastres». El montaje, a pesar de ser un pueblo árabe con sus colinas y lagos «se parece a la villa con las casas en lo alto», apreció Carrandi.

De generación en generación

Los mecanismos que iluminan y oscurecen el belén son los originales del montaje inicial de 1938 a la que se incorporaron nuevas piezas hasta en dos ocasiones más, la última en 1953. «Consta de doce bloques ensamblados en un eje cigüeñal», según Carrandi, «con unas excéntricas de las que penden unos balancines con contactos que hacen variar la resistencia que se consigue a base de unos tarros con agua destilada y unas sales que hacen de conductos para el agua. Esto funciona como un regulador artesanal y gracias a ello conseguimos los efectos de luz. En 1.941 ver este belén era como ver la televisión de hoy». Y es que, en periodos de siete minutos, esta diminuta máquina va dando vida a todos los fenómenos meteorológicos de un día de invierno cualquiera en Lastres.

La Asociación Astuera, a la que pertenece Luis Carrandi -pertenece a la segunda generación de su familia encargada de montar el belén, ahora a Luis también le acompaña su hijo mayor-, es la responsable de este ilustre nacimiento legado. Las figuras, según indicó, fueron compradas en Collado, Oviedo. «Algunas traen el precio. Este Rey Mago fueron 60 pesetas, un dineral. Hay otras de 25», dijo. El belén estará abierto hasta el día 7.

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