El Comercio

1.200 vacas a la venta en Corao

Aspecto del Castañéu de Corao, a cuyo recinto y fincas colindantes llegaron 1.200 cabezas de ganado, entre vacas, novillas y terneros.
Aspecto del Castañéu de Corao, a cuyo recinto y fincas colindantes llegaron 1.200 cabezas de ganado, entre vacas, novillas y terneros. / J. LL.
  • A consecuencia de la escasa oferta, a mediodía se había vendido el 80% del ganado

  • A precios contenidos, la mayoría de los tratos se cerraron en la víspera, resultando testimoniales las grandes operaciones de ferias anteriores

En una jornada con ligero viento y sin lluvia hasta primeras horas de la tarde, el Castañéu de Corao acogía ayer su tradicional feria de marzo. A los amarres y las fincas colindantes llegaron 1.200 vacas, novillas y terneros, una cifra sensiblemente inferior a ediciones anteriores. La mayor parte de las ventas se habían cerrado en la jornada de víspera y ante la escasa oferta y las necesidades de comprar, el 80% del ganado había cambiado de dueño superado el mediodía. Eso sí, los precios fueron contenidos y resultaron testimoniales las operaciones extraordinarias. La mayor parte del ganado estaba en manos de los tratantes, con escasa participación de ganaderos, que solo acudieron a la feria para cumplir con la tradición y para conocer la evolución de los precios. Los principales compradores eran gallegos, cántabros, castellano leoneses, madrileños, extremeños y vascos.

Al final de la jornada, el ganadero peñamellerano Julián Collado trazaba lo que para él fue el perfil de la feria: «Menos ganado y de menor calidad; ventas pausadas; precios sin alteraciones ni sobresaltos y con cierre de operaciones para el buen ganado, que se vendió rápido y mucho mejor que el malo».

Como es habitual, la mayor oferta correspondía a las vacas de Valles con cría. El precio tipo al que se vendían se situaba entre 1.200 y 1.500 euros. Pero los ejemplares excelentes tenían un techo superior. De hecho, el cangués Pedro García Rama pagaba 2.400 euros por una vaca de Valles, con cría culona de quince días, que le traspasó Armando Cifuentes, de Quintueles. Y con salida hacia Belmonte de Miranda, el piloñés Pablo Arenas colocaba otra en 2.300 euros.

Las vacas de Montaña iban en sus precios habituales: 650 euros y 750 con cría. No había reses de gran calidad en esta raza y la mejor venta la realizaba Toño García Álvarez, de Mestas Ganadera, al traspasar una partida de 50 animales con destino a Extremadura. También colocó lotes más pequeños con salida hacia Madrid y Zamora.

La Parda Alpina, conocida como ratina y suiza, cotizaba entre 1.000 y 1.300 euros. A una media de 1.350, con cría, vendió un lote de ellas el cangués Manuel Valle Fernández, de Intriago, con destino a Cantabria. Por un excelente ejemplar pedía 1.800 y le llegaron a ofrecer 1.600.

La mañana resultó espléndida para el ganadero local Javier Barrial Valle, que acudió al Castañéu con ejemplares de muy variado pelaje. A primeras horas había colocado catorce novillas Angus, importadas de Irlanda, a un ganadero coruñés. Y al cántabro Tarsicio Abascal, de Liérganes, le vendía ocho novillas limusín y siete blondas.

Otro que vendió con celeridad fue Luis Ángel Colina, cántabro de Unquera, que traspasó, con destino al País Vasco, nueve terneras pasteras charolesas, a precios que oscilaban entre 450 y 500 euros.

El madrileño José Manuel Blanco Parrondo, de Colmenar y con raíces en la localidad asturiana de Paredes, concejo de Valdés, cargó 40 cabezas, «entre vacas de carne y vida, toros y terneros pasteros». Es propietario de dos cebaderos en la capital de España y regenta dos restaurantes llamados El Rincón Asturiano, en las calles Delicias y Áncora.

El sierense Ovidio González Arbesú, de La Ferrera, confirmó que se trata de un operador muy activo y de buen ojo. «Vendí siete vacas pardas y compré once. Llevo más de lo que traje», reflexionaba.

Como novedad cabría destacar la presencia de una numerosa partida de terneros de año de la raza francesa Aubrac. Procedían de la ganadería Pachicón, de Las Regueras, y sus gestores destacaban como principales cualidades su «rendimiento cárnico, voluminosidad y docilidad». Pedían por cada ejemplar entre 1.800 y 2.000 euros.

En el mercado equino, el rey de la feria, un año más, era el parragués Álvaro Amieva, quien vendió «doce caballos de montura, diez ponis y nueve burros». Realizaba su mejor operación con un caballo percherón, «procedente de la plaza de toros de Las Ventas», que colocaba en «2.000 euros» a un comprador leonés.

Al Castañéu de Corao no llegó ninguna oveja y la única oferta del segmento caprino la sustentaba el llanisco Santiago Cantero, de la localidad de Piedra. Acudió con doce cabras del país y pedía a 80 euros por cabeza.

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