El Comercio

«El éxodo de la población rural es una de las claves del aumento de los incendios»

Imagen de la presentación del estudio realizada en el Centro de FP El Prial, en Infiesto.
Imagen de la presentación del estudio realizada en el Centro de FP El Prial, en Infiesto. / E. C.
  • Dos investigadoras presentan en Piloña un estudio en el que revelan la importancia de las prácticas campesinas para prevenir las quemas

El fenómeno de la pérdida de población es uno de los problemas más graves que enfrentan las alas del Principado de Asturias. En el caso de los incendios forestales, este despoblamiento también tiene una importancia vital, según se pone de manifiesto en un estudio presentado en Infiesto, y que ha sido impulsado por el Centro de Formación Profesional de la Madera El Prial.

El estudio, 'Prácticas campesinas en la prevención de incendios forestales' ha sido realizado durante los últimos meses gracias al trabajo de las investigadoras Irene García y Verónica Sánchez con la financiación de Coceder y el Magrama. En él han participado también profesionales como guardas, técnicos, académicos, ganaderos, bomberos, representantes de la administración pública o asociaciones y su aportación ha sido fundamental para llevar a buen puerto una investigación que deja clara la importancia de la población rural para prevenir los incendios.

Además, la proliferación actual del matorral en las zonas rurales y de montaña constituye «un auténtico combustible que puede arder en cualquier momento, ocasionando una auténtica catástrofe», señalan las autoras del estudio, llegando a convertirse a veces en una cuestión de emergencia, tal y como sucedió con la oleada de incendios que afectó a Asturias en diciembre de 2015.

Envejecimiento y éxodo

«El éxodo y el envejecimiento de la población es clave a la hora de localizar las causas de esta proliferación de quemas», asegura la investigadora Irene García, quien reconoce a la vez que las soluciones para poner fin a esta situación no son fáciles, ya que deberían pasar «por hacer más atractiva para vivir la zona rural, tratando de recuperar población» y, para ello, «sería necesario dotarla de buenos servicios y oportunidades laborales, que permitiesen tener una vida digna sin necesidad de irse a las ciudades», subraya.

Además, la coautora del estudio considera que para evitar la profusión de incendios también sería necesario «buscar alternativas económicas para estas zonas, toda vez que las formas tradicionales parece que ya no funcionan», añade, recordando la necesidad de «integrar a la población rural en las políticas de prevención. Contar con ella, sería una forma muy adecuada de afrontar el problema», señala García.

Así mismo, en este estudio se pone el punto de atención en medidas que serían muy necesarias para la prevención de incendios forestales tales como la realización de quemas controladas y desbroces periódicos, la creación de líneas de ayudas destinadas a los pastores y el aumento de la cabaña ganadera.

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