El puente entre Asturias y América

Los jardines de la Quinta Guadalupe, a rebosar el día en que los Reyes visitaron Colombres, nombrado Pueblo Ejemplar.
Los jardines de la Quinta Guadalupe, a rebosar el día en que los Reyes visitaron Colombres, nombrado Pueblo Ejemplar. / NEL ACEBAL
  • Atesora más de 75.000 documentos originales, además de 1.200 objetos donados por sociedades de emigrantes y particulares

Es un museo, también un archivo y un centro de investigación, pero si de algo están orgullosos sus responsables, es de que en sus tres décadas de vida la Fundación Archivo de Indianos se convirtió en un espacio de encuentro entre asturianos y emigrados. En un puente entre la 'patria chica' y todos aquellos que dejaron su vida entera atrás para labrarse un futuro mejor en América Latina y sus descendientes, quienes pese a haber nacido a miles de kilómetros, siempre miran con añoranza a la tierra en la que están sus raíces. «Éste es, más que un proyecto de Asturias, un proyecto de toda la emigración», indica el director del Museo de la Emigración, Santiago Romero. Y recuerda cómo cuando él y sus compañeros empezaron «desde cero, la gente decía que era un proyecto utópico, sin contenido». Sin embargo ahora, a poco más de dos meses de cumplir treinta años, la fundación goza de una excelente reputación a uno y otro lado del charco.

En estas tres décadas, la fundación, ubicada en la Quinta Guadalupe de Colombres, recibió cerca de 300.000 visitas en su museo y atesora en sus entrañas más de 75.000 documentos y 1.200 objetos donados por sociedades de emigrantes y particulares. «Se lo debemos todo a las aportaciones generosas de estas personas y entidades», reconoce Romero, y se muestra encantado de que los emigrantes y sus descendientes vean en el centro un nexo con la 'tierrina'. Tal es el cariño que al otro lado del océano le guardan a la institución, que fue precisamente un grupo de mexicanos con orígenes asturianos quienes la rescataron, hace dos años, de las complicaciones generadas por la crisis que a punto estuvieron de acabar con ella. Ahora, tras unos años difíciles en los que llegó a planear sobre sus cabezas la sombra de un posible cierre, los responsables del centro se muestran satisfechos con el apoyo conseguido por parte de la Asociación de Amigos del Archivo y miran hacia el futuro con ganas de seguir creciendo.

A la izquierda, en pie, Juan Luis Rodríguez Vigil-Rubio, principal impulsor del proyecto, se dirige a los asistentes a la inauguración de la Fundación Archivo de Indianos, en 1987.

A la izquierda, en pie, Juan Luis Rodríguez Vigil-Rubio, principal impulsor del proyecto, se dirige a los asistentes a la inauguración de la Fundación Archivo de Indianos, en 1987. / Archivo de Indianos

Uno de sus objetivos a corto plazo es atraer, como vinieron haciendo hasta ahora, a cada vez más turistas. «En los últimos años tuvimos entre 15.000 y 20.000 visitantes anuales y lo que queremos es llegar a los 30.000», indica el director del museo. Asimismo, esta mañana reunirán a su Patronato para dar el visto bueno a un documento de orientación estratégica que recoge una serie de actuaciones a realizar hasta 2020. «Entre nuestras prioridades están la mejora de las instalaciones y la potenciación de la línea de investigación de las historias familiares, pues éstas tienen, además del histórico y el cultural, un importante valor didáctico: son el mejor ejemplo de cómo personas que procedían de hogares humildes lograron, con trabajo y dedicación, alcanzar posiciones admirables», señala el presidente de la Fundación Archivo de Indianos, José Luis García.

Exposiciones interactivas

Romero añade otros objetivos en los que el equipo de la institución comenzará a trabajar en breves. «En lo que respecta al museo, queremos apoyar la exposición permanente con tecnologías que dinamicen los contenidos y los acerquen al público, como documentales y pantallas interactivas que complementen a los paneles murales, o la posibilidad de consultar 'online', desde el mismo museo, los documentos que hay en el archivo», explica. También se plantean, dentro del ámbito de la producción archivística, «continuar con la estrategia del trabajo de campo participativo que implica a particulares y sociedades de emigrantes y tan buenos resultados dio hasta ahora, e impulsar el rescate de documentos relativos al itinerario biográfico de las personas». Se complementaría así, con historias personales, el enorme volumen de documentos que cuentan cómo era la vida en las sociedades de emigrantes que proliferaron en América durante la segunda mitad del siglo XIX con la intención de ofrecer espacios de encuentro y apoyo a los emigrantes asturianos.

García explica cómo trabajan también para conseguir replicar la asociación de amigos creada en México a otros países como Chile, Argentina y Santo Domingo, entre otros. «Es muy positivo, tanto para Asturias como para sus emigrados, cuidar la memoria de nuestros mayores y conservar nuestras raíces», indica, y recalca que el archivo, el museo y todo lo que ambos atesoran, son «historia viva». Romero coincide y plantea que «la emigración es una seña identitaria de Asturias, igual que la minería, pues determinó el crecimiento y la fisionomía de numerosas localidades, así como el carácter de sus gentes».

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